LA VIEJA DAMA INDIGNA

TITULO ORIGINAL: La vieille dame indigne 
NACIONALIDAD: Francia 
FECHA: 1964 DURACION: 89 min. ,B/N
DIRECTOR: René Allio 
INTERPRETES: Sylvie, Malka Ribowska, Etienne Biery, Victor Lanoux 

 

Dice Euardo Manet en el programa que se nos entregó en el cine que el mensaje de Bertold Brecht, en uno de cuyos relatos se basa el film, está clarísimo: "La vida comienza cuando a uno le da la gana". Y en efecto, esto es lo que a primera vista se desprende del argumento de la película.

Dicho argumento se puede resumir en muy pocas palabras: Una señora anciana, dedicada durante toda su vida al cuidado de su marido y de su hogar, enviuda ; sus hijos deciden pasarle entre todos una módica pensión mensual. Al principio todo marcha perfectamente, pero pronto y ante la sorpresa e indignación de sus hijos, la señora empieza a cambiar de vida.

Los hijos observan las extrañas amistades que hace su madre con desesperación, viendo cómo se dedica a malgastar su pensión en lujos y placeres. La señora, que durante su larga vida al cuidado de su casa no se había dado cuenta de la existencia del mundo exterior, lo está gozando ahora que está totalmente libre.

Los hijos, viendo cómo su dinero, reunido con enormes trabajos, es dispendiado de mala manera por la anciana señora, deciden hablar con ella para pedirle que actúe más cuerdamente. Sin embargo, el hijo de uno de ellos, que es enviado con este fin, no se atreve a decirle nada, puesto que su abuela es feliz.

La vieja dama indigna muere con una sonrisa en los labios. Sus amigos desaparecen con todo lo que ella les había dejado. La vida vuelve a la normalidad en la familia.

El mensaje de la película es, desde luego, aquel que citamos al principio: La vida comienza cuando a uno le da la gana. Pero, ¿es éste el único mensaje que Brecht quiso dejarnos? En mi opinión, no ; creo que no es tan sencillo.

Hay que tener en cuenta que el dinero que la vieja dama malgasta y la película nos lo demuestra claramente, se lo dan sus hijos, y éstos sufren verdaderas privaciones para procurárselo. Así se explica el que les fastidie que su madre viva tan dispendiosamente, con un tren de vida que ellos, simples obreros, no pueden permitirse el lujo de llevar.

A mi parecer, y esto no será de extrañar en Brecht, la vieja dama indigna simboliza la burguesía, que vive a costa del proletariado, o sea, sus hijos. La buena señora, que había vivido siempre pasando estrecheces, se ve de pronto con la economía resuelta ; es natural que se deje deslumbrar por la sociedad de consumo.

Totalmente alienada, la vieja dama indigna no sólo vive impelida a gastar el capital en cosas inútiles que constantemente se le meten por los ojos, sino que además se deja engañar por los que simulan ser sus amigos y que en realidad sólo quieren aprovecharse de su alienación.

El paralelismo con nuestra vida cotidiana es evidente. La propaganda comercial intenta, y a veces lo logra, convencernos de que se es más feliz mientras más bienes de consumo se posean.

La estructura de esta sociedad capitalista está orientada a que cada individuo intente aprovecharse lo más posible de los demás. Ahora bien ; esto no se puede hacer abiertamente, sino que hay que hacer creer al explotado que en realidad lo que se hace es ayudarlo. para que los obreros se vean obligados a trabajar para los capitalistas hay que hacerles gastar su salario cuanto antes ; no han de tener ocasión de ahorrar. Así  se explica que en los barrios de chabolas proliferen las antenas de televisión, por ejemplo.

LA VIEJA DAMA INDIGNA, por lo que acabamos de decir, hubiera resultado un mal panfleto si no la hubiese realizado un director como René Allio, de quien ya vimos en Barcelona «L'une et l'autre». Allio nos hace vivir la transformación de la vieja señora, la desesperación de sus hijos y todo lo demás. Al salir del cine comprendemos profundamente a la vieja dama y la perdonamos, pues nos damos cuenta de que no es ella la culpable de su indigna conducta, sino el sistema que la ha enajenado.

[ATRAS]