| ADOLESCENCIA
Estas mal garrapateadas palabras están dedicadas a un cortometraje. Desde la aparición en nuestro país de las salas de Arte y Ensayo estamos acostumbrados a que antes de la película nos proyecten un corto, al que, por lo general, no solemos hacer caso. Incluso no nos importa llegar tarde y no ver el principio. En la mayoría de los casos llevamos razón en nuestra conducta, porque generalmente el complemento en cuestión no es más que un documental turístico sobre Mallorca o algo por el estilo, lo que no tiene nada de 'arte' ni de 'ensayo', ni mucho menos. pero, como dice el adagio: "no hay mal que por bien no venga", y entre tanto desperdicio de celuloide se encuentra, de vez en cuando, algo que vale la pena. Este es el caso de «ADOLESCENCIA», un corto francés que ví por casualidad en el Publi un domingo por la mañana. Como es natural, llegué ya empezado, pero el fragmento qure pude ver me bastó para que me diesen ganas de quedarme a verlo completo. La banda sonora del film no estaba doblada, ni siquiera había subtítulos. En realidad no eran necesarios, porque las imágenes lo expresaban todo perfectamente con su lengua universal. El argumento era sencillo: una chica joven -14 o 15 años podría tener- simultanea sus estudios de 2a enseñanza con el baile, que es en realidad su ocupación favorita. Acude por las tardes a una academia de ballet con la ilusión de llegar a ser una gran bailarina. Por fin se le presenta a nuestra heroína la ocasión de bailar ante un jurado. La pieza que ha de bailar es el Impromptu No 3, en Sol Mayor, de Schubert ; si reúne las condiciones suficientes, será contratada por una compañía de ballet. La muchacha observa desde entre bastidores, cómo la concursante que la precede termina su actuación y es aceptada. Le ha llegado su turno ; tras breves segundos de indecisión, entra en el escenario. Comienza a sonar la música ; una sonrisa alegra el rostro de la chica mientras evoluciona por el escenario poniendo toda su ilusión en el tranzado de los complicados pasos de la danza. Terminan de sonar las aladas notas de Schubert, y nuestra bailarina hace una reverencia al jurado ; una esperanzada sonrisa adorna su rostro. Pero la esperanza no se cumple ; el comentario del jurado es un destemplado: "La suivante!". Cambio rápido de plano ; la chica se encuentra ahora en el camerino, desatándose una zapatilla. Una lágrima solitaria se desliza por su cara. La película no termina aquí ; volvemos a la academia de baile. Nuestra muchacha sigue entrenándose aplicadamente ; no ha perdido la esperanza de llegar a ser una gran bailarina. La próxima vez quizá haya más suerte. El título del cortometraje es 'ADOLESCENCIA' , creo que es el más indicado, ya que el caso que presenta es un ejemplo clásico de optimismo y entusiasmo juvenil. La tesis o mensaje que el film nos deja es que un fracaso no debe desanimarnos ; hay que seguir siempre adelante. No obstante, lo que más me gustó en esta películo fue su poesía ; porque ¿qué hay más poético que la vida misma? Y cuando hablo de vida, me refiero a nuestra vida real, cotidiana. para esto es para lo que debería servir el cine, para educar a la masa presentándole el mundo tal como es, o por lo menos, tal como debe ser. Bien es verdad que en la sociedad de consumo se ofrece al público lo que pide, y de ahí la superabundancia de violencia y sexo mal entendido que vemos por los cines. Pero no es cierto que sólo sean comerciales tales películas ; ahí tenemos a «UN HOMBRE Y UNA MUJER», que es una película comercial a pesar de presentar un tema trivial, eso sí, admirablemente realizado. Con películas así, la gente se daría cuenta de que hay que tener un ideal en la vida, de que hay que amar, o al menos respetar al prójimo y de que no se es mejor persona por el sólo hecho de poseer licencia para matar. Claro está que, alcanzando este utópico ideal, habría un problema: ¿quién iría al Vietnam o a cualquier otro negocio que se les presentase a los magnates y gerifaltes de la industria de armamentos? That is the question. |