EL DISCRETO ENCANTO DE LOS NO GENIALES

 

          Generalmente aquí, en Canarias, no tenemos muchas ocasiones de ver cine genial. Las grandes realizaciones del cine mundial (que las hay, por supuesto) no pasan casi nunca de Madrid o Barcelona. Esto nos hace -y con razón- llevarnos las manos a la cabeza y clamar en el desierto por una programación que sea más clemente para con nosotros, los cinéfilos. No obstante, las cosas están así -por el momento- y en consecuencia hay que liarse la manta a la cabeza y apencar con lo que hay.

          Este comentario me lo inspiró la revisión no hace mucho de una película que no pasa de discreta que, sin embargo, opino que reúne los suficientes encantos para cualquier amante del cine e incluso merecedora de que se hable de ella en una revista como esta. Me refiero a Bandolero (1968) de Andrew McLaglen, que recientemente repuso el San Martín.

          McLaglen pertenece a esa pléyade de realizadores norteamericanos buenos artesanos y conocedores del medio cinematográfico todos ellos, que se mueven a la sombra de los grandes de Hollywood. Así, centrándonos en los años 60, tenemos junto a un Brooks, o un Peckinpah, direc­tores mas que discretos de la talla de un Fleischer, Siegel, Mulligan o un Sturges, entre otros, y, desde luego, McLaglen. Todos estos tienen junto con grandes aciertos comparables con los de los maestros (véase 'Los indestructibles', del propio McLaglen, por ejemplo), obras de menor valor como esta a que nos referimos.

         En 'Bandolero' hay varios detalles que la conectan con el gran western épico. En primer lugar, el tema tantas veces repetido de los personajes marginados por la guerra civil que huyen a México y a la larga son rechazados por este país (Siempre acaban volviendo a los USA, si es que sobreviven ; ver 'Los profesionales' de Brooks, o 'Grupo salvaje' de Peckinpah, por citar dos ejemplos). Luego está el carácter invariablemente infantil (valga la expresión) de los personajes, que son desbordados por una situación que se ven incapaces de controlar ; puede más el entorno que las personas.

         Esta conexión es especialmente clara en 'Bandolero', puesto que se trata -dato curioso- de una versión en tono menor de 'Grupo salvaje'. Pero no creo que sea un plagio, ni mucho menos, puesto que ambos westerns fueron realizados el mismo año ; se trata más bien de dos enfoques independientes de la misma historia, por otro lado muy repetida en aquella época, como decíamos. Lo que a mi parecer hace que 'Bandolero' no pase de ser mediocre, no es la realización por parte de McLaglen -más que discreta-, sino el tratamiento de la historia a nivel de guión: Se insiste demasiado en la parte anecdótica en perjuicio de la descripción del contexto en el que esta se desenvuelve (No se nos da información alguna acerca de la revolución mexicana ni de los bandoleros ; ni siquiera se nos describen suficientemente los protagonistas, que no pasan de ser arquetipos sin vida propia).

         ¿Qué es entonces lo que nos atrae de cintas como esta?. No creo que sea sólo la cuestión formal. Tampoco me parece que se trate de las referencias a grandes obras sobre el mismo tema. No obstante su superficialidad, hay algo que me gusta de este tipo de películas. Tal vez sea su honestidad ; no se intenta engañar a nadie, no hay pretensiones de trascendencia de ningún tipo, y eso es algo que generalmente se agradece.

[ATRAS]