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TROLL
(1972), de Vilgot Sjöman. Suecia. Guión:
Sjöman ; Fotografía: Rune Ericson y Julf Björck ; Música: G.
Verdi Todos los films de Sjöman, al menos los que he visto ('Mi hermana, mi amor', y 'Yo soy curiosa' amarillo-azul), van de cargarse la moral burguesa en todos sus aspectos. En este caso se trata de satirizar el punto de vista judeo-cristiano, tal como se ve en San Pablo. El acto se- xual -se supone- es un mal inevitable con vistas a la procreación. En el film vemos claramente que para tal moral la pareja ideal es la de un sádico con una lesbiana (machismo inherente a toda sexualidad burguesa) Todos aquellos que hacen el amor libremente, mueren. La única posibiliad de liberación sexual radica en la prostitución. La mujer será una puta más o menos fina, y el hombre se liberará en un lupanar, fuera del matrimonio ; por supuesto me parece genial la secuencia de la cama redonda operática con música y letra de 'L'Elisir de amore' de Donizetti (el texto, por supuesto, ha sufrido una serie de cambios ad hoc: Donde el libreto original dice “il mio bene cancellar”, se canta “il mio pene consolar”). La alternativa que se propone es totalmente eucarística. Los protagonistas se comen al Conejo (símbolo del amor libre, y clara referencia a 'Ucellaci e ucellini' de Pasolini, donde acaban comiéndose al cuervo revolucionario). Tras comerse al nuevo dios (comunión), hacen el amor, con lo cual 'mueren' para la moral oficial, pero al fin y al cabo, resucitan (igual que el conejo) y ganan la vida eterna. En la puesta en escena y en la dirección de actores de Sjöman (ayudante de dirección de 'Los comulgantes') se nota la influencia -aparte de Pasolini- del gran maestro del cine sueco, Ingmar Bergman. |