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JONAS,
QUE TENDRA 25 AÑOS EL AÑO 2000 (1976), de Alain Tanner. Suiza-Francia Guión:
John Berger y Tanner ; Fotografía: Renato Berta ; Música: Jean-Marie
Sénia ¿Qué podemos hacer para que las personas que, como Jonás, tengan veinte y tantos años en el 2000, sean distintas de nosotros? ¿Hay alguna forma de acabar a corto plazo con esta ridícula y absurda sociedad en que vivimos actualmente, donde reina la explotación del hombre por el hombre? Esto es lo que se pregunta Tanner a través de las historias de los cuatro personajes principales, historias que confluyen en la casa del padre de Jonás, niño que aún o ha nacido al principio del film y que se convierte a lo largo del mismo en el verdadero protagonista. El simboliza el futuro, el ideal al que se dedican los demás personajes y que poco a poco se va presentando más negro. Porque el sistema se defiende a sí mismo e intenta por todos los medios acabar con los movimientos de vanguardia, integrándolos, y los propios idealistas (optimistas al principio) se van cerciorando paulatinamente de su incapacidad, que proviene de ellos mismos, que al fin y al cabo no son más ni menos que lo que el sistema quiere que sean. Esta es la negra perspectiva que ve Tanner en la sociedad europea. No obstante, queda aún el interrogante: ¿Será capaz Jonás (es decir, la nueva generación) de enfrentarse al sistema y convertirse en un ser libre, como su homónimo bíblico, que osó enfrentarse a Dios, aunque luego acabara en el vientre de una ballena? En resumen, esta película es de las más lúcidas que he visto en mi vida. Véanla y ya me dirán. |