Unidad de la raza humana.- ¿Puede explicarse, por
leyes naturales, la inmensa variedad de las razas humanas?- Clasificación
de las razas Etiópica, Mongólica y Blanca.- La raza Roja.- Principales
pueblos comprendidos dentro de cada miembro de esta clasificación y
noticias de las regiones donde hicieron su historia.
|
Un fenómeno que constantemente se repite en la humanidad desde los tiempos más antiguos hasta nuestros días es el de que tienen creencias arraiga-das los individuos y las sociedades inocentes y primitivas ; los hombres de verdadera y profunda ciencia también creen ; y sólo aquellos que por haber cultivado á la ligera la filosofía, la historia y las ciencias físicas y naturales, quedándose bastante apartados de los segundos y muy cerca de los primeros, dudan, no aceptan los más sublimes principios, caen en múltiples errores y rechazan lo que de consuno les prueban la experiencia y la revelación.
En esta clase de séres superficiales, en los que predomina la
imaginación sobre la razón serena y desapasionada, las doctrinas
de Darwin y las múltiples de los poligenistas han hecho envenadora
propaganda, y aunque no tenemos la pretensión, por nuestra propia
insuficiencia, de llevar el convencimiento más completo al ánimo de
nuestros adversarios con este trabajo, como en él se contienen las
conclusiones más terminantes que los grandes pensadores han alcanzado, no
lo creemos estéril ; que si alguna hojarasca contiene, de cosecha propia
es, mas en cambio de la ajena, ese precioso ramillete de maduras espigas
cuyas fecundas semillas, aún en muertas arenas, son aptas para nacer y
desarrollarse con la más arrogante lozanía. _________________________________ La
teoría de la evolución,
introducida por el citado Charles Darwin (1809-1882), y que nuestro autor
se propone rebatir, se refiere a tres temáticas diferentes, aunque
relacionadas entre sí: (1) la evolución propiamente dicha como fenómeno;
es decir, el hecho de que los organismos descienden de antepasados comunes
; (2) la historia de la evolución –detalles acerca de cómo cada línea
evolutiva se escindió a partir de otras y sobre los cambios que tuvieron
lugar en cada una de ellas ; (3) los mecanismos o procesos en virtud de
los cuales se producen los cambios evolutivos. El primer punto es el más
fundamental y el que se ha establecido con una mayor certeza. Darwin
recogió gran cantidad de evidencia que lo corrobora, y esa evidencia se
ha seguido acumulando sin cesar desde entonces en todas las especialidades
biológicas. Actualmente el origen por
evolución de los organismos constituye una conclusión científica tan
aceptada como la redondez de la Tierra, los movimientos de los planetas y
la composición molecular de la materia y es defendida por prácticamente
todos los biólogos. En cuando a los otros dos puntos, siguen siendo
objeto de investigación. Algunas conclusiones están bien establecidas;
como por ejemplo, que el chimpanzé y el gorila se relacionan con el ser
humano de una forma mucho más estrecha que otros simios ; o que la
selección natural, el proceso postulado por Darwin, explica perfectamente
la configuración adaptativa de órganos tales como el ojo humano o las
alas de los pájaros. Otros aspectos resultan menos evidentes, y algunos
permanecen en el terreno de las conjeturas. La teoría de la evolución,
por otra parte, resulta en cierto sentido incompatible con algunas
creencias religiosas, especialmente con el cristianismo. Los primeros capítulos
del ‘Génesis’, en efecto, describen la creación divina del mundo, de
las plantas, de los animales y del hombre. Una interpretación literal de
este libro parece incompatible con la evoluciòn gradual de los humanos y
de otros organismos en virtud de un proceso natural. A todo ello se une,
por supuesto, la creencia cristiana en la inmortalidad del alma y en que
el hombre fue “creado a imagen y
semejanza de Dios”. Los ataques al evolucionismo por motivos
religiosos –de los que este escrito no constituye una excepción-
comenzaron ya en vida del propio Darwin. En 1874 un teólogo protestante
norteamericano de nombre Charles Hodge publicó ‘¿Qué es el
Darwinismo?’, uno de los asaltos más articulados que se han intentado
contra el evolucionismo. Hodge consideraba la teoría de Darwin como “la
más naturalista que se podía imaginar, y mucho más atea que la de su
predecesor Lamarck”. Otros teólogos protestantes intentaron llegar
a un compromiso: la evolución, según A.H. Strong, por ejemplo, se podría
interpretar como el proceso natural mediante el cual Dios trae a los seres
vivientes a la existencia y los desarrolla de acuerdo con su plan. También
los teólogos del catolicismo romano han elaborado argumentos a favor y en
contra de la teoría de Darwin. Gradualmente, sobre todo a lo largo del
siglo XX, la evolución por selección natural ha sido aceptada por la
mayoría de los escritores cristianos, siendo finalmentte reconocida
oficialmente –aunque de forma limitada- en 1950 por el Papa Pio XII en
su encíclica ‘Humani Generis’. Los fundamentalistas de nuestros días,
no obstante, continúan anatematizando a Darwin y a sus ideas sobre la
evolución. [Britannica 2000] [VOLVER] |