LO TIPICAMENTE ESPAÑOL Y MANUEL DE FALLA
Prólogo
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Dice Xavier Rubert de Ventós en su
‘Teoría de la sensibilidad’ que “... tanto formalistas como
expresionistas han creído encontrar en la música -en el arte por
antonomasia- el mejor ejemplo de que el código o referencia externa de la
obra al mundo no era más que un carácter accesorio y prescindible del
arte”. Pero obviamente Rubert trata de desmentir esta afirmación,
declarándose de esta forma partidario de la concepción marxista del arte
como reflejo antropomorfizador de la realidad. La música, mientras no se
ha hecho abstracta (con la ‘música concreta’ de Schaeffer), no puede
ser entendida, según Rubert de Ventós, como ‘expresión pura’ -lo
que Diderot llamó “imitation ...
des accents de la passion”- o
como ‘puro sonido’. Su figura no será, desde luego, un significado
visual, como ocurre en el caso de la pintura o de la literatura, sino un
significado auditivo, lo que Rubert llama una “gestalt
sonora”. Esta ‘gestalt’ es naturalmente una forma histórica,
dado que han evolucionado las “formas
naturales de audición” ;
no obstante, se sigue oyendo y componiendo desde una cierta estructura
auditiva: cuando se escucha una música que responde a otra estructura, el
oído trata de adaptarla a la estructura propia. Por ejemplo: si
escuchamos una música atonal o politónica, lo hacemos adaptándola a los
esquemas tonales a que estamos habituados.
Naturalmente, esta afirmación no se puede aceptar sin reservas, y
así tenemos a Adorno, para el cual es ya
imposible tolerar “... la
coexistencia llena de sentido de los opuestos”. El apartarse de la
objetividad del arte contemporáneo (atonalidad en la música) no
significa para él más que adoptar posiciones defensivas contra lo que él
llama “mercadería artística mecanizada”. ¿Tiene entonces sentido hablar del
realismo y sus negaciones respecto a la música? La respuesta de Lukács
es que se trata de una concepción falsa de ‘realismo’.
Algunos sectarios defensores del realismo socialista, en efecto, tienden a
levantar la idea básica de una obra a una generalidad conceptual y a
hallar en la verdad o falsedad de dicha idea el criterio del realismo
musical. Como dice Lukács, “... esto
es inadmisible, pues aunque es posible formular conceptualmente el
contenido de la objetividad indeterminada, ha de determinarse dentro
de límites claros”. Un ejemplo de esto, que nos pone en contacto
con el tema de este trabajo, lo constituye la opinión que sustenta Adorno
acerca de Bartók. Según él, el arraigo en el arte popular se concibe
tan abstractamente, que está a un paso de fundirse con el concepto
fascista de ‘pueblo’ o ‘nación’ ; y sólo se puede deducir de
ello, según él, el abandono por parte de Bartók de la vanguardia
musical. Los formalistas, por su parte, niegan a la objetividad
indeterminada todo contenido conceptualmente captable. Lukács
opina que se puede buscar un tertium
datur. Pues, en efecto, ninguna interpretación de la objetividad
indeterminada es posible si ésta no se funda en el crecimiento orgánico
de la forma a partir del contenido. El contenido básico de la objetividad
indeterminada de Bartók es, en ese sentido, la lucha de lo humano contra
la fuerza superior de lo antihumano en el periodo del nacimiento y la
llegada del fascismo al poder. Su fuerza viva reside, por tanto, en su
vinculación con el pueblo, y esta fuerza puede llevarse hasta una
contraposición entre naturaleza e innaturaleza. Esta lucha, según Lukács,
no se puede llevar hasta una conceptualidad abstracta para inferir luego
de ella relaciones con la política cotidiana.
Las opiniones de Adorno a que Lukács se refiere en este ejemplo
proceden de ‘Dissonanzen’, libro publicado en 1956. Estas
declaraciones, sin embargo, no concuerdan con las emitidas en ‘Filosofia
de la nueva música’, de 1948. En aquella obra se decía, en efecto, que
en países (Europa meridional y oriental) en que la música no ha seguido
el mismo ritmo evolutivo que en el resto de Occidente se ha podido
emplear, “sin deshonor”, un
material tonal. Se refería Adorno a compositores como Janacek,
Bartók y Falla. Este trabajo estudia precisamente a uno de esos
compositores nombrados por Adorno: Manuel de Falla, nuestro músico más
internacional. Sus composiciones, en efecto, pasan en muchos círculos por
representar la esencia más intrínseca del pueblo español, lo ‘típicamente’
hispánico. Nos proponemos analizar hasta qué punto se acoplan tales
calificativos a la obra de Falla. Para ello nos basaremos en el concepto
de lo típico tal como se
encuentra desarrollado -para la estética general y para la música en
particular- en la obra filosófica de los pensadores contemporáneos György Lukács y Theodor W. Adorno, Completaremos el análisis comparando el
pensamiento de Falla, obtenido no sólo a partir de su obra teórica, sino
contemplando igualmente el conjunto de su obra musical con el de algunos
autores contemporáneos suyos, como son el compositor Béla Bartók
(expresamente mencionado por Lukács y Adorno) y el dramaturgo Federico
García Lorca.
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RUBERT DE VENTÓS, X., Teoría de la sensibilidad, Barcelona,
Anagrama
ADORNO, Th.W., 1956, Dissonanzen
LUKÁCS, G., 1965, Estética
I (4. Cuestiones liminares de lo estético), Barcelona, Grijalbo,
pp. 7-81 ADORNO, op. cit. [VOLVER] LUKÁCS, op. cit. [VOLVER]
ADORNO
Th.W., 1948, Filosofia de la nueva música |