LA FURIA DEL VIENTO (‘La Gaceta de Canarias’, 15-XI-1989)

 

TITULO ORIGINAL:  Slipstream

NACIONALIDAD:  USA-GB,

FECHA:   1988 DURACION:  97 min., COLOR

DIRECTOR:  Steven Lisberger

INTERPRETES:  Mark Hamill, Bob Peck, Bill Paxton, Kitty Aldridge

 

 

            Se esperaba con cierta impaciencia y con una cierta desconfianza este segundo largometraje del realizador de ‘Tron’. ‘Slipstream’ pretende presentarnos, mediante una historia de ciencia ficción, un futuro poco halagüeño. El argumento se sitúa en un momento preciso del futuro: aquel en que tras una guerra nuclear devastadora, la naturaleza decide tomar la revancha sobre los humanos que tan mal la han tratado. Tras diversas catástrofes naturales sólo queda el ‘slipstream’, un río de viento a lo largo de cuyo cauce se agolpa toda la vida que aún queda sobre la tierra ; aunque el film, situado en época posterior, se centra en la figura de un hombre que avanza por aquellos páramos y necesita de un amigo.

Si se encasillara en algún género cinematográfico (aparte del de ciencia ficción, por supuesto), diríamos que Slipstream es, ni más ni menos, un western: el río de viento al que se aferra la civilización podría considerarse como un paralelo del famoso río Pecos, al otro lado del cual reina el desierto de Arizona. La dirección artística de este film nos proporciona una ambientación muy cuidada, destinada a situarnos dentro de este ‘western’ futurista de una forma directa, con pocos, pero suficientes trazos: los caballos son, en este caso, aviones planeadores, continúa habiendo sherifs, presuntos criminales y cazadores de recompensas. Se advierte la influencia de la estética de otras películas, desde ‘Blade Runner’ hasta ‘Las mil y una noches’, pasando por ‘Mad Max’. Asimismo, la influencia de Pasolini es manifiesta: las cuevas donde habitan los supervivientes del holocausto parecen estar sacadas del film citado, o acaso del ‘Evangelio según Mateo’ ; también es pasoliniano el modo de presentar la trama, muy distanciado, sin identificación con ninguno de los personajes y utilizando profusamente la elipsis como recurso expresivo.

            El personaje mesiánico del film se nos muestra de una manera muy curiosa y original. De hecho, aunque todo el tiempo se nos dan indicios de que se trata de alguien sobrehumano (es manifiestamente amoral, y hace milagros que todo el mundo acepta como sin darle mucha importancia ; el más curioso de estos milagros es sin duda una transposición futurista de la historia evangélica: en vez de multiplicar los panes y los peces o convertir el agua en vino, lo que hace es ni más ni menos que ¡arreglar el aire acondicionado!), este personaje se mantiene siempre en segundo término. Se nos dice que él mismo no sabe quién es ni de dónde viene (la eterna pregunta de la humanidad: “¿qué somos, de dónde venimos, adónde vamos?”), y se está buscando a sí mismo (como Heráclito, Sócrates y el Jesús de ‘La última tentación de Cristo’, pero sin tanta aparatosidad). Y lo mismo que viene, se marcha al final de la película, y aquí no ha pasado nada (¿será tal vez que el director del film supone que este mundo no hay quien lo arregle?).

            Nos encontramos, por tanto, ante una película importante que no sabemos si será correctamente interpretada por parte del público. El film nos remite, de forma magistral, en nuestra opinión, a muchos problemas cruciales de nuestro mundo, aunque proyectados a un hipotético mundo futuro. Es una de las películas más propiamente ecologistas que hemos visto (y tal vez por eso no ha sido proyectada en nuestro Festival de Cine Ecológico), e incluso creemos que constituye una seria advertencia a los actuales movimientos ecologistas. Tal vez acaben convertidos, si siguen como van, en simples adoradores del viento, como los que nos presenta la cinta.

[ATRAS]