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LA MISTICA DEL BEISBOL (‘La
Gaceta de Canarias’, 22-II-1990)
CAMPO DE SUEÑOS TITULO ORIGINAL: Field of
Dreams NACIONALIDAD:
USA FECHA:
1989 DURACION: 103 min., COLOR DIRECTOR:
Phil Alden Robinson INTERPRETES:
Kevin Costner, Amy Madigan, Ray Liotta, James Earl Jones ¿Existe de verdad un Más Allá? ¿O tal vez lo que resulta es que ese más allá está más bien más acá, en las cabezas de los que creen en él? Esas preguntas, y muchas más por el estilo, eran las que este crítico se hacía al salir de ver ‘Campo de sueños’, de Phil Alden Robinson. Y sobre todo había –y sigue habiendo- una pregunta: ¿si una persona está dotada (como el protagonista) de poderes paranormales, por qué desperdiciarlos en el béisbol? Un buen tema para un próximo film de Woody Allen, ¿no? Creo que para entender la intrincada metafísica que esta película trae consigo no hay más remedio que situarse, dentro de lo posible, en la piel de sus realizadores, es decir, comprenderla como un típico fenómeno del cine norteamericano. Porque sólo a un yanqui podría ocurrírsele que el destino de la democracia en el mundo depende poco menos que de la supervivencia de su deporte vernáculo pese a todos los avatares. Es, por otro lado, curiosa –aunque bastante insólita- la correlación que se establece entre el béisbol y el fenómeno contracultural de los años 60, así como entre el no-béisbol y el fascismo. O sea, que si a Adolf Hitler le hubiese gustado este deporte en vez de la música de Wagner, otro gallo habría cantado. Según el mismo tipo de razonamiento, la CIA debiera de dar clases de béisbol a los futuros dictadores latinoamericanos, y así el Gobierno de los USA evitaría tener que tomar decisiones controvertidas como la de la invasión de Panamá, por ejemplo, con el consiguiente ahorro presupuestario. Si el mundo funcionara realmente así, la política sería una cosa divertidísima. Pero lo que hemos visto no es la realidad, sino una película ; no debemos olvidarlo. El cine americano, como decíamos, siempre ha sido proclive a exageraciones de este tipo, y este proceder ha dado en ocasiones resultados admirables. Gran parte de la producción comediográfica de Frank Capra, sin ir más lejos, se basa en estos presupuestos. Esto hace que cintas como Campo de sueños (que, dicho sea de paso, está nominada para 3 Oscars) sean más justificables desde un punto de vista crítico, sobre todo si se tiene en cuenta su indudable calidad a nivel técnico e interpretativo. Porque, efectivamente, la película mantiene en todo momento el interés del espectador, incluso de aquel que ya entra con la mosca tras la oreja. Kevin Kostner desempeña con gran maestría un papel difícil por lo forzado, rozando constantemente el ridículo, pero sin caer nunca en él. Nos recuerda en ocasiones a James Stewart, el actor preferido de Capra, a quien se hace un pequeño homenaje en el film. El resto del reparto se limita a apoyarle, ya que en la historia no existe ningún otro personaje, salvo el protagonista, con suficiente enjundia como para requerir de unas dotes interpretativas fuera de lo común. Por otro lado, el guión, aunque la trama no es especialmente interesante y resulta bastante criticable ideológicamente hablando, está construido con habilidad. |