MI PADRE (‘La Gaceta de Canarias, 27-III-1990)

 

TITULO ORIGINAL:  Dad

NACIONALIDAD:  USA

FECHA:   1989 DURACION:  114 min., COLOR

DIRECTOR:  Gary David Goldberg

INTERPRETES:  Jack Lemmon, Ted Danson, Olympia Dukakis, Kathy Baker

 

 

Para realizar este típico melodrama familiar, Gary David Golberg se inspiró en los más importantes precentes en la historia de la cinematografía más o menos reciente. No hay duda de que ‘Mi padre’ se ha hecho pura y únicamente como un homenaje a ese gran y veterano actor que es Jack Lemmon (de cuya filmografía se está viendo precisamente ahora una extensa muestra en TVE2). Por eso la referencia fílmica más directa es otra cinta de similares características filmada para mayor gloria de los también veteranos Henry Fonda y Katherine Hepburn: se trata de ‘En el estanque dorado’ (1980), de Mark Rydell. Pero no es eso lo único ; asimismo se pueden rastrear en Mi padre diversos homenajes más o menos evidentes al resto de la filmografía de Jack Lemmon. Las referencias a ‘Días de vino y rosas’ (1962), de Blake Edwards, por ejemplo, son constantes: el invernadero donde transcurren algunas de las secuencias más importantes del filme, las alusiones al alcoholismo (la broma del coq-au-vin), etc.

De todas formas, esta película en su totalidad constituye un homenaje al cine de otrora, tanto por la historia que narra –no muy típica de la Amblin Entertainment, que digamos- como igualmente por su factura técnica, con una sorprendente ausencia de efectos especiales y en absoluto sofisticada en cuanto a planificación. La visión de Mi padre resulta gratamente reconfortante para el cinéfilo por las razones arriba apuntadas, y tal vez vaticine mejores y más halagüeños tiempos para el cine de evasión norteamericano, bastante venido a menos en los últimos años. Si Steven Spielberg se dedica a producir películas de estas características, es que algo se está cociendo en Hollywood, y bueno, por lo que parece.

Aparte de la insuperable actuación de Jack Lemmon (uno de los pocos actores que quedan de los de antes, capaces por sí solos de llenar una pantalla con su presencia y de justificar la visión de una película), también está muy bien el resto de los componentes del reparto, que en realidad sólo están allí para suministrar el adecuado acompañamiento orquestal al solo de Lemmon. De todos ellos el que más destaca con luz propia es Ted Danson, quien parece empeñado en superar su etapa televisiva (Cheers), y lo va a conseguir si sigue en esa línea ; no hay que olvidar su soberbia interpretación en ‘Un toque de infidelidad’ (1989), de Joel Schumacher, que se pudo ver hace pocos meses. La película, en resumen, resulta grata de ver, tanto para el cinéfilo como para el público en general. En gran parte ello es debido, sobre todo, a la pulcra labor de dirección de Gary David Goldberg, autor asimismo del guión, quien ha sabido en todo momento sacar provecho de los elementos –humanos y técnicos- de que disponía para conseguir llevar la nave a buen puerto con una gran elegancia.

[ATRAS]