MAGNOLIAS DE ACERO (‘La Gaceta de Canarias’, 1-IV-1990)

 

TITULO ORIGINAL:  Steel Magnolias

NACIONALIDAD:  USA

FECHA:   1989 DURACION:  115 min., COLOR

DIRECTOR:  Herbert Ross

INTERPRETES:  Sally Field, Shirley MacLaine, Dolly Parton, Daryl Hannah

 

 

            Herbert Ross empezó como coreógrafo de comedias musicales y llegó a participar en algunos montajes de altos vuelos en Broadway. También llevó a cabo la coreografía de algunas conocidas películas musicales. Pero su iniciación como director cinematográfico fue relativamente tardía, y precisamente con ‘Adios, Mr. Chips’ (1969), un musical de bastante éxito:. Gran parte de su producción posterior consiste también en comedias musicales (recuérdese la reciente ‘Pennies from Heaven’) o adaptaciones de obras teatrales, como la famosa ‘Sueños de seductor’ (1972), con guión e interpretación de Woody Allen sobre su propia comedia.

            Magnolias de acero’ está también adaptada de una obra de teatro, y el autor del guión es el propio autor de la misma. En esta ocasión se puede decir que la adaptación está muy conseguida y que logra mantener en la pantalla el mismo ritmo trepidante que probablemente tendrá igualmente en el escenario. En eso se nota la experiencia escénica de Herbet Ross, el cual, como es bien sabido, ejerció también de actor y de bailarín antes de dedicarse a la coreografía. Y esa faceta de Ross (su conocimiento del mundo de los actores y actrices y su indudable habilidad para dirigirlos/as) es la que más destaca en sus realizaciones fílmicas, que por el lado técnico suelen adolecer, sin embargo, de un quizás excesivo academicismo.

            Porque lo más sorprendente de Magnolias de acero es que prácticamente no tiene argumento: todas las escenas de la película sirven, exclusivamente, para presentarnos y definirnos a una serie de personajes tan vulgares y cotidianos que verdaderamente no necesitan ser definidos. El espectador, tras los primeros minutos, sabe en todo momento lo que va a ocurrir o lo que cada personaje va a decir o hacer, dado que se trata de personas corrientes y molientes, de los que todos conocemos a montones en nuestra vida diaria: no tienen nada especial que decirnos. Y sin embargo, la película funciona a la perfección ; es una de las comedias más agradables y divertidas que han pasado últimamente por nuestras pantallas.

             La razón de este éxito se debe, podría decirse, por un lado, a los diálogos, que el guionista consigue mantener durante toda su duración a un nivel increíblemente brillante, y nunca llegan a estar forzados. Por otro lado, está la meritorísima labor de actores y actrices –especialmente estas últimas, las verdaderas protagonistas- dirigidos/as con mano maestra, como ya se ha dicho, por Herbert Ross, quien parece sentirse a sus anchas con su cámara entre tanto personaje vulgar, pero entrañable. En resumen, una película verdaderamente recomendable para toda clase de públicos, y que debió haber tenido mayor suerte a la hora del reparto de Oscars. Una magistral demostración de lo que puede llegar a ser el cine como simple espectáculo y entretenimiento.

[ATRAS]