PEDAGOGIA CON MUSICA (‘La Gaceta de Canarias’, 21-IV-1990)

 

LAMBADA, FUEGO EN EL CUERPO

 

TITULO ORIGINAL:  Lambada

NACIONALIDAD:  USA

FECHA:   1990 DURACION:  95 min., COLOR

DIRECTOR:  Joel Silberg

INTERPRETES:  J. Eddie Peck, Melora Hardin, Shabba-Doo, Basil Hoffman

 

 

            La Canon Films, aparte de apoyar de cuando en cuando alguna película de interés artístico, lleva desde hace ya varios años una línea de producir filmes de escaso presupuesto y de éxito prácticamente seguro, destinados al gran público y que posiblemente le sirvan para resarcirse de las pérdidas derivadas de las realizaciones más ambiciosas. Ahí está, por ejemplo, toda la serie  sobre guerreros ninja, y las no menos prolija sucesión de películas musicales. Gran parte de estas últimas son remakes de antiguos éxitos de la época dorada del musical (Fred Astaire, Gene Kelly, etc.), cambiando casi exclusivamente el entorno espacial y sonoro y dejando intacto el argumento. En esa misma línea, la cinta ‘Lambada, fuego en el cuerpo’, de Joel Silberg, probablemente esté inspirada en alguna oscura película pseudorockera de los años 50-60. La tesis que plantea su argumento así lo hace suponer. De hecho, se podría afirmar que no se trata de una película musical: el ubicuo baile de moda a que hace referencia el título no es el centro de la trama. Tampoco es una película erótica, a pesar de las apariencias ; todos esos elementos sirven únicamente como instrumentos para presentarnos una tesis pedagógica: la ‘teoría del capital humano’.

            La teoría del capital humano, según la cual había que estudiar para promocionarse socialmente, estuvo muy en boga entre los pedagogos (especialmente norteamericanos) en los años 50-60 ; fue rebatida en los 70 por los hechos: las diferencias sociales continúan, sólo que ahora hay más titulados en paro que antes. Plantear ahora, en los años 90, una tesis así resulta, por tanto, sumamente anacrónico. Ahora lo que se lleva es el ‘credencialismo’, según el cual no son las personas las que buscan los empleos importantes, sino al revés. Esa teoría la plantea, por ejemplo, ‘El cielo se equivocó’, de Emile Ardolino, más acertadamente. Por otro lado, y teorías aparte, desde el punto de vista fílmico Lambada, fuego en el cuerpo, adolece de los defectos comunes a todos los ‘serie B’ de la Cannon: un argumento cogido con alfileres donde la tesis principal es sólo planteada, pero nunca se resuelve. Por ejemplo: si aquellos jóvenes latinos estudiaban matemáticas por la noche en la discoteca, entre lambada y lambada, ¿cómo solucionaban el problema de las demás asignaturas del Bachillerato? Aparte de esto está el tratamiento más que tópico de los personajes: todos los jóvenes –especialmente las chicas- son subnormales profundos, todos los profesores llevan corbata en clase, etc. En resumen, que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

             Sin embargo, y a pesar de que Lambada, fuego en el cuerpo no deja de ser una mala película, hay que reconocer que está narrada con cierta garra y que los escasos números de baile que presenta están vistosamente coreografiados. Cumple, por tanto, pasablemente con su cometido de film de entretenimiento barato y, por supuesto, agradará al público poco exigente al que está destinada.

   [ATRAS]