EL ENCANTO DEL ‘DILETTANTISMO’ 

(‘La Gaceta de Canarias’, 24-IV-1990)

 

¡ATAME!.

 

TITULO ORIGINAL: 

NACIONALIDAD:  España

FECHA:  1989 DURACION:  107 min., COLOR

DIRECTOR:  Pedro Almodóvar 

INTERPRETES:  Victoria Abril, Antonio Banderas, Francisco Rabal, Loles León

 

 

            De nuestro inefable y entrañable Pedro Almodóvar no se puede decir otra cosa sino que es un eterno ‘dilettante’. Es evidente que el cine le fascina y que aspira a convertirse en un auténtico director de películas algún día, pero de momento su obra fílmica está marcada por esa ingenuidad y esas buenas intenciones que caracterizan al artista que aún no llega a serlo del todo, que aún lleva, -mal que le pese- el estigma del amateurismo. Esto no tiene necesariamente que interpretarse por el lado negativo ; de hecho es precisamente esa curiosa mezcla entre lo ingenuo y lo profesional, entre lo dionisíaco y lo apolíneo- la característica más interesante de este sorprendente cineasta español (¿o acaso será esto tal vez lo que define al cine de nuestro país en su globalidad?), porque a lo largo de la filmografía de Almodóvar se puede observar su insaciable afán por aprender el oficio, entreverado siempre por su a veces desmedido interés por sorprender al respetable. Su última realización, ‘¡Atame!’, es un exponente clarísimo de lo dicho.

            Hay una innegable evolución hacia la profesionalidad en el cine de Pedro Almodóvar, desde las molestamente chapuceras ‘Pepi, Lucy, Bom y otras chicas del montón’ (1980) y ‘Laberinto de pasiones’ (1982) hasta las últimas realizaciones, concretamente a partir de ‘¿Qué he hecho yo para merecer esto?’ (1984), según algunos su mejor película hasta el momento. No nos olvidemos del éxito internacional conseguido por ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’ (1988). ¡Atame! Refleja, por una parte, la indudable cinefilia de su autor ; intenta ser un muy peculiar homenaje a un clásico del cine de suspense, a saber, ‘El coleccionista’ (1965), de William Wyler. También hay un pequeño intento de hacer ‘cine sobre cine’ ; de ahí la insistencia en el personaje interpretado por Paco Rabal (un realizador de subproductos de terror). Y en ese sentido tal vez ¡Atame! también esté concebida desde un principio como un ‘subproducto’, y ese es, precisamente, el toque personal épatante de Almodóvar: lo castizo y manifiestamente chabacano de los diálogos y de la puesta en escena (con una conseguidísima fotografía de José Luis Alcaine en la que siempre hay más luz de la cuenta y una estridente música de Morricone, burda imitación de la ‘herrmanniana’ de ‘Psicosis’).

             ¿Es ¡Atame!, en suma, una buena película, o una pretenciosa y fallida boutade de su director, como ha expresado algún crítico? La respuesta a esta pregunta es complicada, dadas las especiales características de Almodóvar. Porque, en efecto, en la película se pueden detectar abundantes secuencias muy mal narradas que avergonzarían al peor realizador de televisión, y, por otro lado, también se encuentran intuiciones felices y genialidades conseguidas.

[ATRAS]