¡AY, CARMELA! (‘La Gaceta de Canarias’, 1-V-1990)

 

TITULO ORIGINAL:  ¡Ay, Carmela!

NACIONALIDAD:  España-Italia

FECHA:  1990 DURACION: 100 min., COLOR

DIRECTOR:  Carlos Saura

INTERPRETES:  Carmen Maura, Andrés Pajares, Gabino Diego, Maurizio di Raza

 

 

            El cine de Carlos Saura puede provocar y ha provocado las más variadas y contradictorias reacciones por parte de la crítica. Pero lo que nadie puede negar es la incontrovertible calidad artística de este cineasta español, el más digno sucesor de nuestro clásico Luis Buñuel, y hoy por hoy a años luz de distancia del resto de los directores de cine de este país (sin perjuicio de los mismos). A pesar de los frecuentes cambios de temática, es de todo punto innegable que todas las realizaciones de Saura llevan claramente impreso el sello personal de su autor, tanto en su etapa –digamos- surrealista (‘El jardín de las delicias’, 1970, ‘Elisa, vida mía’, 1977, etc.) como en la psicológica (‘Peppermint frappé’, 1967, ‘Stress es tres, tres ...’, 1968, etc.) o musical (de ‘Bodas de sangre’, 1980, a ‘El amor brujo’, 1987). Tal vez es por eso por lo que a algunos ha sorprendido negativamente su última singladura (que ya había medio comenzado  con ‘Deprisa, deprisa’, 1980), dedicada a contar historias sin más: ‘El Dorado’ (1989) y ‘¡Ay, Carmela!’.

            El último film de Saura por el momento vuelve a presentar una temática muy cara al realizador: la Guerra Civil Española. Tal vez se trate, como él mismo dice, de uno de sus traumas de infancia, pero el caso es que tal vez sea el realizador español que más se ha referido a esa contienda en sus filmes. En este caso ha adaptado la exitosa obra teatral de José Sanchís Sinisterra sobre las desventuras de unos artistas de variedades en plena línea de fuego, que se vio representar en Canarias el año pasado por estas mismas fechas. Esta circunstancia facilita enormemente el análisis de la versión fílmica.

            Saura no ha realizado una adaptación literal de la obra de teatro. Más bien se podría decir que ha hecho una remodelación bastante completa de su argumento, fagocitándola y convirtiéndola de esta forma en una obra suya., muy cinematográfica, aunque, eso sí, respetando el tema y mensaje originales. La obra en cuestión estaba planteada como una sucesión de flash-backs mediante los cuales el fantasma de Carmela recordaba los acontecimientos previos a su muerte a manos de las tropas franquistas. En la película, acertadamente, se opta por contar esos mismo hechos de una forma lineal, añadiendo una gran profusión de detalles –personajes y lugares-, que, lógicamente, no podían presentarse en un escenario , eso presta mucha mayor agilidad a la narración.

La película, así como también el drama de Sanchís, se podría interpretar como un desgarrador alegato en contra del absurdo de todas las guerras en general, y no sólo la Guerra Civil Española (aunque, por supuesto, Saura, no deja de tomar partido, cosa por otra parte inevitable). En ese sentido, tal vez la única objeción que merecería ¡Ay, Carmela! Al compararla con el original escénico es que al intentar su director narrar la historia de una forma más convencional, se pierde gran parte del efecto distanciador de aquél, donde se jugaba bastante con la elipsis y con la imaginación del espectador. Con todo, no deja de ser una gran película, soberbiamente interpretada por el trío protagonista y con unos números musicales de antología. La experiencia de Saura en este campo se hace notar.

[ATRAS]