UNA DE MINUSVALIDOS (‘La Gaceta de Canarias’, 31-V-1990)

 

MI PIE IZQUIERDO

 

TITULO ORIGINAL:  My Left Foot

NACIONALIDAD:  GB

FECHA:   1989 DURACION:  97 min., COLOR

DIRECTOR:  Jim Sheridan

INTERPRETES:  Daniel Day Lewis, Hugh O'Connor, Blenda Flicker, Ray MacAnally

 

 

            El mensaje de ‘Mi pie izquierdo’, de Jim Sheridan, no es nuevo en la historia del cine: los minusválidos físicos no tienen por qué ser simultáneamente disminuidos mentales ; antes bien, hay muchos ejemplos de los contrario (véase el famoso caso de la sordera de Beethoven o el de la ceguera de Homero), o sea, que el desarrollo que la naturaleza impide por la vía normal se produce por lo general de forma sorprendente por otras vías más heterodoxas. El 7o Arte nos ha mostrado esta tesis en infinidad de ocasiones: ‘Moulin Rouge’(1953), de John Huston, o ‘El loco del pelo rojo’(1956), de Vincent Minelli, serían ejemplos arquetípicos.

            Pero, ¿qué es lo que convierte a Mi pie izquierdo en un caso especial dentro de su género? A primera vista, parece que la película no aporta nada original y que continúa con mayor o menor éxito la línea de sus predecesoras. De hecho, no se trata más que de la trasposición a celuloide del libro autobiográfico del pintor minusválido irlandés Chris Brown, algo que ya se había visto por ejemplo, en  ‘Hijos de un dios menor’, que también obtuvo un Oscar en su momento. Pero esta cinta tiene evidentemente algo más, y no únicamente la genial interpretación de su protagonista, premiada, como es sabido, por la Academia. El estilo narrativo de Mi pie izquierdo es inconfundiblemente ‘británico’ (así, entre comillas, para no ofender a los irlandeses) ; sus personajes tienen todos ellos unas buenas intenciones y una inocencia que recuerda, sin lugar a dudas, a aquellas añejas comedias de la Ealing. Pero también remite el filme, por su atmósfera, a las películas de John Ford rodadas en Irlanda: ‘El hombre tranquilo’ (1962), por ejemplo. El resultado de la mezcla de todos estos elementos es un producto intimista donde se evita cuidadosamente cualquier concesión a la galería. Algo que va escaseando en el cine comercial de la actualidad, y más en un biopic como éste.

             Al igual que en el citado filme de Minelli (aunque con un estilo radicalmente distinto), la película trata de analizar desde un punto de vista psíquico y sociológico a su protagonista, situándolo no sólo en su ambiente familiar, sino también en el barrio de Dublín en el que habita ; de ahí su estilo narrativo sencillo y directo. No se trata de un héroe ni de un santo, sino de una persona normal que trata de abrirse camino en la vida, con la dificultad añadida que comporta su deficiencia física. Y su modo de comunicarse con el resto del mundo es a través del arte, de la pintura con el pie izquierdo (de ahí el titulo, especialidad en la que necesariamente es autodidacta. Jim Sheridan ha conseguido mantener el interés en su película a lo largo de todo el metraje, por medio de un inteligente guión basado en una serie de flash-backs que remiten a diversas obras pictóricas de Chris Brown, cuyo estilo es así de paso diseccionado psicoanalíticamente, contribuyendo a una mejor comprensión de las motivaciones del artista. Una lección de buen cine, en suma, que ojalá se prodigue en ulteriores realizaciones de este joven director irlandés.

[ATRAS]