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HUSTON REVISITADO (‘La
Gaceta de Canarias’, 2-VI-1990) CAZADOR BLANCO,
CORAZON NEGRO TITULO ORIGINAL: White
Hunter, Black Heart NACIONALIDAD:
USA FECHA:
1990 DURACION: 109 min., COLOR DIRECTOR: Clint Eastwood INTERPRETES: Clint Eastwood,
Jeff Fahey, George Dzundza, Marisa Berenson ‘Cazador blanco, corazón negro’, de Clint Eastwood, no es otra cosa que la rememoración (cambiando por alguna desconocida razón los nombres de los participantes) de algunos aspectos en torno al rodaje en 1952 de ‘La Reina de Africa’, de John Huston. Eso puede comprobarlo cualquiera que haya visionado dicha cinta, y pocos cinéfilos no lo han hecho ; verán que coinciden argumento, situaciones, decorados y hasta la personalidad del protagonista, el director de cine encarnado por Clint Eastwood. En persona. La película está repleta de referencias a Huston y a su filmografía, especialmente, por supuesto, a ‘La Reina de Africa’. El personaje central refleja a la maravilla la inquieta personalidad del gran realizador norteamericano, quien, según él mismo confesaba, no poseía estilo propio (“siempre he comenzado a rodar un filme a partir del sentimiento profundo que éste me ha inspirado”), y para el cual vivir no es otra cosa que luchar ; una curiosa mezcla de intelectual y aventurero. En parte Clint Eastwood responde también a esa descripción, y esto le permitiría construir su personaje –y toda la película- con más facilidad. Igual que Huston, Eastwood es un self-made man. Tras participar como actor en varias películas sin importancia en los 50, triunfó por fin en los 60 en los famosos ‘spaghetti-westerns’ de Sergio Leone, y tras pulir su estilo interpretativo en varias realizaciones de Don Siegel (‘La jungla humana’, 1970, por ejemplo), hizo su debut como director en 1971 con ‘Escalofrío en la noche’. No ha dejado de dirigir desde entonces, combinando esta actividad con su trabajo habitual como actor, y hay que reconocer que en ambas facetas ha conseguido en ocasiones resultados dignos de consideración. En el cine dirigido por Clint Eastwood (del que Cazador blanco, corazón negro es una buena muestra) se nota evidentemente la influencia de los directores con los que ha trabajado, especialmente de aquellos que más han formado su personalidad artística: Sergio Leone y Don Siegel. No obstante, Eastwood ha llegado con los años a adquirir un notable dominio del lenguaje fílmico, y sus películas, que a veces son bastante criticables desde el punto de vista de guión y argumento, no muestran fallos en lo que se refiere a pulso narrativo. Sabe contar historias, aunque suele ocurrir con frecuencia que las historias que cuenta no tienen mucho interés. Su última realización hasta el momento reúne el buen hacer artesanal de Eastwood con un buen guión de Peter Viertel, quien ha adaptado a la pantalla su propia novela cinéfila, inspirada en el rodaje de un clásico de todos los tiempos. El resultado de esta combinación ha sido ideal. A esto se une una competente dirección de actores. Un producto fílmico perfectamente recomendable, por lo tanto. |