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QUERER Y NO PODER (‘La
Gaceta de Canarias’, 12-VI-1990) LA GRIETA TITULO ORIGINAL: La
grieta NACIONALIDAD:
España FECHA:
1989 DURACION: 86 min., COLOR DIRECTOR:
Juan Piquer Simón INTERPRETES: Jack Scalia,
Lee Ronald Ermey, Ray Wise, Deborah Adair En el cine español (y probablemente en el resto de las filmografías nacionales) se encuentra algún que otro realizador con más pretensiones que cualidades artísticas, que pese a todo y caiga quien caiga pretenden redescubrir el 7o Arte, con todas las consecuencias que dicha pretensión pueda traer consigo. Recuérdese, por ejemplo, el caso sintomático de Carlos Serrano de Osma, un crítico cinematográfico de cierto prestigio, quien en los años 40-50 pretendió llevar a cabo lo que él llamaba “un cine distinto y culto”. Hace algún tiempo se tuvo por estos lares (gracias a los auspicios de la Filmoteca Canaria) la ocasión de visionar su ‘Parsifal’ (1951), una dramatización del drama wagneriano con música del célebre compositor alemán. En aquella película salían a la luz todos sus defectos: una nula y hasta contraproducente dirección de actores servía de marco a una planificación carente de estilo ; el resultado era un bodrio bastante insufrible. Sólo se salvaban en alguna medida los decorados y los efectos especiales, en los cuales parecía que el director había concentrado todo su interés. Parecidas características reúne, según referencias, ‘Tirma’ (1954), cinta rodada en parte por él en Gran Canaria y terminada por el italiano Paolo Moffa. ‘La grieta’, de Juan Piquer Simón, repite la misma cantinela un par de décadas más tarde. Es una secuela de ‘Abyss’ (1989), de James Cameron, donde se cae en los defectos más evidentes de aquella cinta (el adornar una historia más bien convencional con una profusión apabullante de efectos especiales), pero sin incluir sus aciertos. En esta cinta española falla sobre todo lo principal en cualquier película: la historia que se cuenta y cómo se cuenta. Así, a una situación de por sí bastante increíble –cosa normal, por otra parte, en ciencia-ficción- se añaden unos personajes de cartón piedra, más falsos incluso que los correspondientes monstruos de efectos especiales. Piquer Simón (que ha ‘americanizado’ su nombre, convirtiéndolo en J.P. Simon) sigue la línea de sus anteriores realizaciones. Pretende imitar –sin éxito- el cine fantástico norteamericano basado en efectos especiales. Su ‘Viaje al centro de la Tierra’ (1977) respondía a los mismos cánones, e igualmente se basaba en una dirección artística sólo parcialmente conseguida ; la falta de presupuesto se hacía notar, y la dirección de actores era infame, lo mismo que ahora en La grieta. El cine de Piquer Simón remite, por tanto, más que a los productos americanos que pretende emular, a ciertos engendros italianos (peplum, spaghetti-western, etc.) de parecida factura y similares características: un cine de consumo de ínfima calidad para audiencias poco exigentes y de interés absolutamente nulo para cualquier aficionado al buen cine. |