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ROMANTICISMO A LA FRANCESA (‘La
Gaceta de Canarias’, 20-VI-1990) LA PASION DE CAMILLE CLAUDEL TITULO ORIGINAL:
Camille Claudel NACIONALIDAD:
Francia FECHA: 1988 DURACION:
125 min., COLOR DIRECTOR:
Bruno Nuytten INTERPRETES:
Isabelle Adjani, Gerard Depardieu, Laurent Grevill, Alain Cuny ‘La pasión de Camille Claudel’, de Bruno Nuytten, es una película romántica por antonomasia, y no sólo por la época que describe ni por la historia que narra, sino por el modo de hacer de su director, quien a todas luces se inspira en el más romántico de todos los directores de cine franceses: François Truffaut. Porque, evidentemente, este filme no deja en ningún momento de referirse a su modelo, es decir, ‘Diario íntimo de Adele H’ (1974), del desaparecido cineasta. El principal nexo de unión con aquella cinta ha sido el utilizar como protagonista a la misma actriz: Isabelle Adjani. De hecho, tal vez sea Adjani la única mujer en todo el mundo con la sensibilidad suficiente como para abordar un personaje tan complejo como el de Camille Claudel, la famosa escultora francesa que fue amante del gran Auguste Rodin (insuperable Gérard Depardieu) y cuya obra fue oscurecida por la del insigne maestro, hecho que acabó por sumirla en la locura. En realidad, este personaje romántico por excelencia es bastante similar al de Adele Hugo, que la actriz había interpretado 15 años antes. Ambos papeles son desarrollados con la misma maestría. Sea por admiración por Truffaut, sea por simple mimetismo, el estilo narrativo adoptado por Nuytten en esta película es muy parecido al de aquél. La única diferencia apreciable es que Nuytten usa más los planos cortos y tiende a fragmentar mucho más el montaje, huyendo de aquellos planos-secuencia que definían el estilo de Truffaut (cuya admiración por el cine de Hitchcock le llevaba a desarrollar un tipo muy peculiar de planificación). Por lo demás, el realizador de La pasión de Camille Claudel utiliza la misma técnica de dirección de actores que su modelo y una forma similar de estructurar la historia que narra. El resultado de todo lo dicho es una buena película, pero no una película genial. Para conseguirlo, Nuytten debería haber trabajado el guión con mucho más cuidado, sobre todo tratándose de una trama tan complicada como la de este biopic. Así, algunos de los personajes secundarios resultan insuficientemente dibujados, y las tintas parecen estar excesivamente cargadas en la pareja protagonista, Un personaje por demás inquietante como el del hermano de Camille merecería tal vez haber sido tratado con más detenimiento, aunque sólo fuera para subrayar la posible influencia de su neurosis (también estaba desequilibrado, al parecer) en el posterior derrumbe psíquico de su hermana. Con todo, La pasión de Camille Claudel es una película que merece ser visionada. Constituye una soberbia lección de historia del arte, y a través de ella puede el público enterarse de muchos detalles curiosos acerca del modo de trabajar de los escultores a fines del siglo pasado, amén del modo de vida de un cierto sector de aquella sociedad. La cuidadísima ambientación y puesta en escena –normal, por otra parte, en todo el cine francés de qualité- contribuye a ello. |