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SUEÑOS A LA JAPONESA (‘La
Gaceta de Canarias’, 25-VI-1990) LOS SUEÑOS DE
AKIRA KUROSAWA TITULO ORIGINAL: Akira Kurosawa's dreams/Konna Yume wo wita NACIONALIDAD:
USA-Japón FECHA:1990 DURACION:
115 min., COLOR DIRECTOR: Akira
Kurosawa INTERPRETES: Mitsuko
Baisho, Akira Terao, Mitsunori Isaki, Mieko Harada Akira Kurosawa es uno de los pocos hombres que por sí solos justifican la existencia del 7o Arte. La mayoría de sus películas pasarán a la historia como obras maestras. Realizó su primer largometraje en 1941, aunque no llegó a recibir el aplauso internacional hasta ‘Rashomon’ (1950), a la que siguieron ‘Ikiru’ (1952) y ‘Los 7 Samurais’ (1954), entre otras. Tras estos primeros éxitos ha seguido obteniendo el beneplácito del público con filmes de todos los géneros: jidai-geki (de samurais), melodramas, policíacas, etc. Asimismo se le considera el director japonés más pro-occidental, por sus adaptaciones a la pantalla de textos de Dostoievski, Shakespeare, etc. Recuérdese su reciente y galardonada ‘Ran’ (1987), versión sui-generis de ‘El Rey Lear’. ‘Los sueños’, última realización de Kurosawa por el momento, es una coproducción japonesa-norteamericana. El caso no es tan extraño, si se tiene en cuenta que este director ya había hecho antes una coproducción, ‘Derzu Uzala’ (1974), con la URSS. En esta película de ahora la aportación yanqui se limita a los efectos especiales –excelentes, como siempre- de la Industrial Light & Magic y a un breve cameo de Martin Scorsese (haciendo de Van Gogh). Esta verdaderamente increíble película (o, mejor dicho, serie de cortometrajes) refleja todas las inquietudes de su autor y, en parte, las que sentiría cualquier intelectual japonés ante la situación actual del mundo. De hecho, Kurosawa no duda en hacer homenajes a diversos cineastas, y no únicamente nipones. Así tenemos la clarísima referencia al celebrado film ‘El arpa birmana’ (1956), de Kon Ichikawa, o a ‘El loco del pelo rojo’ (1956), de Vincent Minelli, por ejemplo. Esta última cita le sirve para reflexionar, de una forma un tanto ingenua y poética, sobre la actual creciente incursión de los japoneses en el arte y las finanzas occidentales. Los cortometrajes de Los sueños, muy distintos entre sí, están realizados en todos los principales estilos del cine japonés de todos los tiempos. Hay –aunque el director los trata de una manera muy personal- referencias a todos los géneros del cine nipón: jidai-geki y gendai-geki (argumento actual), amén de la inevitable cita del film ‘Godzilla’ (1954), de Inoshiro Honda, uno de los monstruos clásicos del cine de terror japonés. Este último género le sirve a Kurosawa para transmitir su ingenuo, tal vez, pero razonabilísimo mensaje ecológico-apocalíptico (pues los sueños del realizador japonés profetizan sobre el futuro ; no remiten al pasado, como lo harían los sueños freudianos de un occidental). Se trata, en definitiva, de una película antológica, de una auténtica y genuina joya cinematográfica de las que no se suelen prodigar demasiado por las pantallas de estas Islas. Es, posiblemente, el ‘canto del cisne’, el testamento fílmico de un artista. Sólo cabe esperar que el reclamo de estar producida por Spielberg (el cual se habrá apuntado un par de tantos a nivel internacional) sirva para que acceda a su visión una audiencia numerosa, cosa harto improbable de otra manera. |