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HAY QUE APRENDER A LEER (‘La
Gaceta de Canarias’, 26-VI-1990) CARTAS A IRIS TITULO ORIGINAL:
Stanley & Iris NACIONALIDAD:
USA FECHA:
1990 DURACION: 98 min., COLOR DIRECTOR:
Martin Ritt INTERPRETES:
Jane Fonda, Robert De Niro, Swoosie Kurtz, Harley Cross Martin Ritt, cineasta norteamericano, procede del teatro ; llegó incluso a ser profesor en el famoso Actor’s Studio de Nueva York. Este componente teatral se deja notar en todas sus realizaciones para la pantalla ; asimismo, se le notan sus orígenes televisivos (forma parte de la llamada ‘generación de la televisión’). Por sus ideas de izquierdas, que salen a relucir de un modo y otro en todas sus películas, estuvo incluido en las famosas listas negras durante la Caza de Brujas del senador McCarty. El estilo cinematográfico de Ritt es un tanto frío, académico e impersonal. Eso no le impide haber conseguido algunos logros creativos indiscutibles, apoyados generalmente en una excelente dirección de actores , así tenemos, por ejemplo, títulos como ‘Hud’ (1963), ‘Un hombre’ (1966), ‘La gran esperanza blanca’ (1970), ‘La tapadera’ (1976) y ‘Norma Rae’ (1979), entre otros también notables. En todas estas películas Ritt ha disecado sin compasión a la sociedad norteamericana, dando fe de los fallos del american way of life, especialmente en lo que se refiere al problema de las minorías raciales. ‘Cartas a Iris’ es una de las obras menos conseguidas de su director. En la cinta se analiza un curioso caso de analfabetismo ‘por despiste’, y el mismo pretende servir como ejemplo de la ineludible necesidad, en las sociedades avanzadas, de aprender a leer para poder desenvolverse y llegar a ser feliz. Este punto de partida parece bastante acertado ; lo que ya no está tan claro es el planteamiento que del mismo se hace en la película. El personaje interpretado por Robert de Niro da al principio la impresión de ser una especie de ‘ecologista’ cuasi-rousseauniano, un amante de la vida natural. Sin embargo, pronto se descubre que el disgusto que este hombre manifiesta hacia la vida social se deriva exclusivamente de que es analfabeto. Esto cambia las cosas. ¿Significa esto acaso que para los guionistas de Cartas a Iris el ecologismo es asunto de ignorantes y que si sus partidarios supiesen leer y escribir como Dios manda, no darían tanto la solfa? En ese caso, aquellas ideas supuestamente ‘progresistas’ de Martin Ritt arriba mencionadas quedarían bastante en entredicho. Otra cosa curiosísima de esta película son los diálogos. El afán didactista de los autores del guión es tan manifiesto, que en la mayoría de las escenas el espectador tiene la molesta impresión de estar asistiendo a un curso de ‘Follow Me’ (imagínense lo que sería ver el film en versión original: una gozada). Toda la cinta es una sucesión de secuencias reales como la vida misma que muestran, como si de un curso de idiomas se tratase, diversos aspectos de la existencia de unos sufridos ciudadanos de provincias: el trabajo, el hogar, el paseo, la clase de lectura, etc. De Niro, por otra parte, no parece creerse demasiado el personaje que interpreta ; no da precisamente la imagen de un ‘analfabeto despistado’ (¿qué le ocurrió a la famosa dirección de actores de Ritt?). Cartas a Iris resulta una película bastante fallida que no refleja en absoluto las posibilidades de su director. |