¡QUE VIENEN LOS RUSOS! (‘La Gaceta de Canarias’, 10-IX-1990)

 

LA CAZA DEL OCTUBRE ROJO

 

TITULO ORIGINAL:  The Hunt for the Red October

NACIONALIDAD:  USA

FECHA:  1990 DURACION:  132 min., COLOR

DIRECTOR:  John McTiernan

INTERPRETES:  Sean Connery, Alec Baldwin, Scott Glenn, Sam Neill

 

 

            Parece mentira que en 1990, cuando por doquier no se habla de otra cosa que de distensión entre los bloques, perestroika, desarme, etc., a alguien se la haya ocurrido rodar una película -¡y de gran presupuesto!- con un argumento típico de los tiempos de la guerra fría: ‘La caza del Octubre Rojo’, de John McTiernan. Pero así ha sido ; quizá, después de todo, las cosas no sean tal como las pintan, y el mundo no haya cambiado tanto como no paran de decir. El caso es que el filme de McTiernan muestra una ideología totalmente antisoviética, más propia de décadas anteriores: los rusos son, evidentemente, los ‘malos’, y como corresponde a tal cliché, unos subnormales de cuidado todos ellos, aparte de mostrar el clásico semblante eslavo de pinta siniestra. Los únicos que se salvan de la quema son los soviéticos que desertan a Occidente llevando consigo secretos militares ; éstos son personajes inteligentes, apuestos y sin tacha que merecen “visitar Montana” (sic), siempre que no perezcan en el intento.

             Semejante perspectiva argumental hacía sospechar lo peor de La caza del Octubre Rojo ; sin embargo, no es éste el caso. McTiernan, quien ya sorprendió gratamente a la crítica con su opera prima ‘La jungla de cristal’, donde demostró poseer unas dotes desusadas para el cine de acción, vuelve en esta película a hacer gala de sus indudables dotes narrativas. Hay que reconocer que la cinta, pese a estar rodada casi toda ella en decorados muy estrechos (que figuran el interior de diversos submarinos), en primeros planos y planos medios y con pocos movimientos de cámara, no pierde el ritmo un solo instante, y la trama se sigue con verdadero interés y suspense. El director parece, en efecto, haberse empapado de películas anteriores del género y tampoco se olvida de la socorridísima técnica de la ‘salvación en el último momento’, que existe desde que el cine es cine: ya el pionero David W. Griffith hizo uso de ella en sus filmes mudos. La caza del Octubre Rojo, por tanto, es una excelente película de evasión (aunque tal vez los guionistas debieron haber echado un ojo al periódico antes de empezar a trabajar). Mantiene en todo momento el interés del espectador gracias a una cuidada planificación y a una eficiente dirección de actores.

[ATRAS]