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LAS FUENTES DEL NILO (‘La
Gaceta de Canarias’, 13-IX-1990) LAS MONTAÑAS DE
LA LUNA TITULO ORIGINAL: Mountains
of the Moon NACIONALIDAD:
USA FECHA:
1989 DURACION: 130 min., COLOR DIRECTOR: Bob Rafelson INTERPRETES: Patrick Bergin,
Iain Glen, Fiona Shaw, Bernard Hill Sir Richard F. Burton (no el actor de cine, sino el famoso viajero y explorador) fue un personaje curioso dentro del fenómeno colonialista británico. Sus intereses, antes que comerciales o militares, como era el caso de la mayoría de sus contemporáneos, eran más bien antropológicos y hasta místicos. En una ocasión llegó incluso a decir que la ‘civilización’ europea no sólo no había erradicado la esclavitud, sino que además le había añadido el infierno del comercio. Interesante personaje el de Burton para protagonizar una película histórica como ‘Las montañas de la Luna’, de Bob Raffelson, cuyo argumento describe la exploración realizada a mediados del siglo XIX por Burton, junto con John H. Speke, en pos de las fuentes del río Nilo. Esta película sigue una línea ideológica más o menos progresista que engarza con otras realizaciones de su director. Bob Raffelson, en efecto, comenzó a llamar la atención de la crítica con Five Easy Pieces (‘Mi vida es mi vida’, 1970), interesante y profunda reflexión en clave contracultural sobre la alienación y la búsqueda de sí mismo. ‘El cartero llama dos veces’ (1979), remake de las versiones clásicas de Visconti y Tay Garnett de la novela negra de McCain, defraudó, sin embargo ; resultó sobremanera pretenciosa, pese a los buenos oficios de la actriz Jessica Lange. Las montañas de la Luna es un filme parcialmente conseguido. Toda su primera parte, que recoge la expedición de ambos exploradores por tierras africanas hasta lograr descubrir por fin, tras penalidades sin fin, los lagos Tanganika y Victoria, está narrada con una sobriedad digna del mayor encomio. El ritmo narrativo es perfecto, y los personajes principales son descritos con las pinceladas adecuadas. En el menester de la descripción colabora eficazmente la excelente técnica de dirección de actores de Raffelson, quien se inició profesionalmente en TV y en el teatro de vanguardia. Ya no está tan lograda, sin embargo, la segunda parte de la cinta, que transcurre en Londres después de la expedición y narra la posterior oposición entre ambos viajeros por culpa de manejos mercantilistas. Esa sección resulta algo tediosa, tal vez por defectos del guión ; el espectador llega en cierto momento a perder el buen sabor de boca que le había dejado el brillante principio. Con todo, se puede decir en síntesis que Las montañas de la Luna constituye una interesante narración de un período no muy conocido de la historia, realizada con honestidad y con respeto por las situaciones y personajes. Eso es de agradecer. |