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PERMISO PARA MATAR (‘La
Gaceta de Canarias’, 28-X-1990) NIKITA, DURA DE
MATAR TITULO ORIGINAL:
La femme Nikita NACIONALIDAD:
Francia-Italia FECHA:
1989 DURACION: 114 min., COLOR DIRECTOR:
Luc Besson INTERPRETES:
Anne Parillaud, Jean-Hughes Anglade, Tcheky Karyo, Jean Reno A primera vista, la moraleja de ‘Nikita, dura de matar’, de Luc Besson, parece ser la misma que la de la serie de James Bond 007: matar, en sí, no es tan malo, pero hay que saber a quién se mata y hacerlo con elegancia. No obstante, conforme va transcurriendo el metraje del film, el espectador se percata de que la intencionalidad del director es justo la contraria ; no pretende en absoluto hacer una apología de la violencia igual que otras películas de similar factura, como por ejemplo ‘Robocop’ (1987), de Paul Verhoeven, sino que se muestra intencionadamente crítico ante las situaciones violentas que describe. Se podría categorizar a Luc Besson como a un cineasta con más pretensiones que resultados. Aparte del guión del olvidable ‘Kamikaze’ (1986), de Didier Grousset, su trabajo más conseguido hasta el momento ha sido ‘Subway’ (1985), interesante –aunque parcialmente fallida- incursión en el cine negro. Le siguió ‘El gran azul’ (1988), que, pese al éxito obtenido, no deja de ser un film pretencioso y mediocre donde salen claramente a la luz los defectos de su realizador. Ahí se revela, particularmente, la desmedida afición de Besson por los travellings injustificados y por la música de Eric Serra, el cual confunde la tensión fílmica con la estridencia electrónica. Nikita viene a ser como un compendio de esos defectos. Su intención es buena, pero como suele decirse, “de buenas intenciones está alfombrado el infierno”. La película comienza con buen ritmo, y tras una secuencia inicial lograda dentro de lo que cabe, se mantiene hasta aproximadamente la mitad del metraje, justo hasta el momento en que la protagonista sale a la calle y comienza a realizar sus misiones de asesina a sueldo de la policía. A partir de ese instante la historia se lía en un tándem de amor-violencia que Besson no acierta a desenmarañar ; la narración se hace cada vez más confusa y falta de ritmo, logrando a la larga que el espectador termine perdiendo el interés. De todas formas, no se puede negar que Besson tiene a veces detalles inspirados, por ejemplo, la acertada utilización de la elipsis (llegan a transcurrir hasta tres años en un solo cambio de plano). También es ajustada la dirección de actores y actrices. En este sentido hay que hacer especial mención de la protagonista, Anne Parrillaud, excelente en todos los momentos de su difícil papel. |