LA PRIMERA DECLINACION (‘La Gaceta de Canarias’, 16-V-1993)

 

ROSA ROSAE

 

TITULO ORIGINAL: Rosa Rosae 

NACIONALIDAD:  España

FECHA:   1992 DURACION:  90 min., COLOR

DIRECTOR:  Fernando Colomo

INTERPRETES:  Ana Belén, María Barranco, Juanjo Puigcorbe , Chris de Oni

 

 

            De entre los directores españoles aparecidos durante la década de los 70, tal vez sea Fernando Colomo uno de los más interesantes, junto con otros también bastante nombrados, como Fernando Trueba, Pedro Almodóvar o el oscarizado José Luis Garci. Este realizador comenzó a hacer cine desde la edad de 16 años, en que rodó varios cortos en Super-8 mm. Tras estudiar Arquitectura y dedicarse también a pintar (su obra plástica fue expuesta en diversas ocasiones) entró ya de lleno en el 7o Arte con varios cortometrajes, entre los que destaca ‘Pomporrutas imperiales’ (1976) ; destacó al principio como escritor para cine, sobre todo en el género conocido como nueva comedia madrileña, de la que continúa siendo uno de los más destacados representantes. De su prolífica pluma proceden los guiones de ‘De fresa, limón y menta’ (1977), de Miguel Angel Díez, y ‘Oro rojo’ (1978), de Alberto Vázquez Figueroa.

            El primer largometraje de Colomo como director fue la celebrada ‘Tigres de papel’ (1977), que le colocó a la cabeza de un cierto cine realizado en España durante la transición a la democracia, referido, como los dos films que le siguen (‘¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?, 1978, y ‘La mano negra’, 1980), a una cierta juventud desencantada y contradictoria de la época. La crítica consideró entonces al realizador un buen cronista de aquellos años de nuestra historia. Más adelante intentó adaptarse a los nuevos tiempos cambiando varias veces de temática, pero dotando siempre a sus productos de un sello personal inconfundible. De entre la obra posterior de este realizador destaca ‘La línea del cielo’ (1983), rodada íntegramente en Nueva York, que narra, con el sarcasmo que caracteriza a su director, las desventuras de un fotógrafo español que intenta (sin éxito) abrirse paso en el mercado norteamericano. También es interesante –aunque ha sido definida por algunos como una simple ‘astracanada coyuntural’- ‘Bajarse al moro’ (1988), una divertida comedia, adaptada de una obra teatral, que quiere retratar en tono de sátira a un cierto sector de la población española de aquellos años. La única incursión de Colomo en el cine de gran presupuesto fue ‘El caballero del dragón’ (1985), un fallido intento de película de ciencia-ficción con fondo metafísico.

            Rosa Rosae’ intenta ir algo más allá dentro de la temática abordada por Colomo en sus películas, penetrando con mayor fuerza en la psicología de los personajes. Sin embargo, sigue siendo una clásica comedia madrileña, aunque ya referida, por supuesto, a los primeros años 90: ya no se persiste en la línea de crítica política/sociológica más o menos subversiva de anteriores realizaciones de su autor, porque se supone que la sociedad española ha cambiado, y se guía por nuevas motivaciones. En ella se intenta combinar, con cierta habilidad, el mundo de los presentadores de éxito de televisión, de los pseudointelectuales postmodernos y de las sectas esotéricas para conseguir una comedia bastante agradable de ver. La trama de Rosa Rosae intenta evocar el ambiente ya reflejado con singular éxito en casi todas las películas de Pedro Almodóvar, como, por ejemplo, ‘Laberinto de pasiones’ (1982), ‘¿Qué he hecho yo para merecer esto?’ (1984) o ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’ (1988), aunque, desde luego, sin la sal gorda epatante del manchego y con bastante más oficio cinematográfico. Presenta tres situaciones totalmente dispares que, al coincidir casualmente en una serie de personajes, dan una mezcla verdaderamente disparatada. Colomo aporta a este guiso su indudable talento como contador de historias y como director de actores, dotando a sus protagonistas de una credibilidad bastante conseguida.

            Se trata, en definitiva, del eterno juego dialéctico, tantas veces utilizado en la pantalla, de la dualidad verdad-mentira, realidad-fantasía, materialismo-espiritualismo, etc. En otras latitudes un tal planteamiento daría lugar a un melodrama o quizás a una tragedia , sin embargo, en un ambiente español el conflicto planteado sólo podía resolverse en tono de comedia. No en vano nuestro país es conocido por sus tremendos contrastes, y en los últimos tiempos porque se realizan las tentativas más audaces en todas las direcciones posibles, aún con el riesgo de contradecirse. Colomo, por tanto, sigue, como ya se dijo al principio, pretendiendo reflejar su muy personal interpretación de la complejísima sociología carpetovetónica actual. Rosa Rosae, en suma, resulta una película totalmente recomendable, aunque es posible que algunos –por el benevolente análisis que el autor hace de la realidad española- no la interpreten tan positivamente como quien esto escribe. Sobre todo es de destacar la magnífica interpretación de todos los protagonistas, encabezados por un extraordinario dúo femenino: Ana Belén y María Barranco. La primera, que no se prodiga demasiado por las pantallas, ha demostrado siempre ser, ya desde su período de niña prodigio, mucho mejor actriz que cantante. La segunda, por su parte, se está superando cada vez más desde sus inolvidables interpretaciones a la órdenes de Almodóvar, y Colomo sabe cómo sacar de ella el mejor partido posible. Criticable, por otro lado, en esta cinta serían únicamente algunas cuestiones técnicas, como son el deficiente sonido directo (característica común, por otro lado, a la mayoría de las películas españolas actuales) y una música de fondo totalmente inadecuada que no aporta nada al desarrollo de la historia y que en la mayor parte de los casos ni siquiera es funcional ; resulta incluso molesta en ocasiones.

[ATRAS]