DOS MODALIDADES DE HUMOR CINEMATOGRAFICO

(‘La Gaceta de Canarias’, 7-VIII-1993)

 

MADE IN AMERICA

 

TITULO ORIGINAL:  Made in America

NACIONALIDAD:  USA

FECHA:   1993 DURACION:  106 min., COLOR

DIRECTOR:  Richard Benjamin

INTERPRETES:  Whoopi Goldberg, Ted Danson, Will Smith, Nia Long

 

 

RECIEN NACIDO Y YA CORONADO

 

TITULO ORIGINAL:  Splitting Heirs

NACIONALIDAD:  USA-GB

FECHA:   1993 DURACION:  84 min., COLOR

DIRECTOR:  Robert Young

INTERPRETES:  Rick Moranis, Eric Idle, Barbara Hershey, John Cleese

 

 

            El humor ha sido siempre consustancial al 7o Arte, ya desde aquel primer golpe de manivela que fue ‘El regador regado’ (1896), de los hermanos Lumière. Por otra parte, es evidente que el impulso y la necesidad de reír son algo tan viejo como el ser humano ; de hecho la comedia de todos los tiempos ha utilizado reiterativamente los mismos recursos cómicos. Por ejemplo, exactamente la misma idea jocosa sirvió de base argumental al ‘Miles gloriosus’, de Plauto, en el siglo I a.d.C., y a la película musical ‘Golfus de Roma’ (1966), de Richard Lester, y ‘La comedia de las equivocaciones’, de Shakespeare, ha sido la inagotable fuente de inspiración de infinidad de autores posteriores, incluidos los guionistas de Hollywood. Al fin y a la postre, la comedia cinematográfica, con su multitud de formas y estilos, que abarcan desde lo más vulgar y grosero a la máxima sofisticación, no es más que la heredera de una larguísima tradición que ha ido desarrollándose a través de los siglos.

            El film cómico ha sido en la historia del cine algo así como la piedra angular sobre la que se han apoyado gran parte de las innovaciones lingüísticas, por permitir este género, dadas sus peculiares características, una mayor osadía en la planificación y en la estructuración de las historias. Esta circunstancia es claramente observable desde las primeras cintas cómicas de Mack Sennett, pasando por la personalísima obra de creadores de la talla de Charles Chaplin, Buster Keaton o Harry Langdon, hasta la sophisticated comedy, surgida a raíz de la aparición del sonoro. Actualmente, y ya a partir de los años 60, la comedia cinematográfica atraviesa una etapa de crisis y decadencia ; el género ha quedado totalmente integrado en la cultura de masas, sirviendo estas películas únicamente como medio de evasión al haber perdido en su gran mayoría su acidez primigenia.

Teniendo en cuenta el panorama descrito resulta sobremanera reconfortante encontrarse de cuando en cuando con algún film cómico que, aunque no alcance las cotas de calidad de los títulos inmortales de la época clásica, sí se aparte de manera significativa de la tónica general. Este es el caso de las dos cintas a que se refiere este artículo: ‘Made in America’, de Richard Benjamin, y ‘Recién nacido y ya coronado’, de Robert Young. Estas dos películas representan, por otro lado –y eso acrecienta su interés- dos modalidades bastante divergentes de este tipo de cine: la comedia sofisticada norteamericana y el característico humor desmadrado de procedencia británica representado en sus modelos clásicos por las comedias de la Ealing (años 50-60), o mas recientemente por la disparatada filmografía del grupo Monthy Python.

Richard Benjamin, director de Made in America, comenzó su carrera cinematográfica en los años 50 como actor, pero no alcanzó renombre en este actividad hasta finales de los 60. Su primer largometraje como realizador fue ‘Adiós a la inocencia’ (1984) un melodrama juvenil ambientado en la época de la 2a Guerra Mundial. Su producción posterior se ha decantado decididamente hacia la comedia, género en el que ha llevado a cabo una labor bastante desigual y, desde luego, nunca brillante, alternando productos más o menos dignos, como ‘Esta casa es una ruina’ (1986), por ejemplo, con otros especialmente poco logrados, como ‘Mi novia es una extraterrestre’ (1988).

Made in America, la última película de Benjamin que ha llegado a nuestras pantallas, no está, en opinión de este crítico, entre lo peor de su realizador. Por lo menos su argumento resulta una historia creíble y bien construida, apoyada en unos actores y actrices que se las arreglan para darle el tono adecuado, encabezados por los insustituibles Whoopy Goldberg y Ted Danson. La primera, tras sus inicios melodramáticos en ‘El color púrpura’ (1985) de la mano de Steven Spielberg se ha estabilizado como brillante actriz de comedias. Ted Danson, por su parte, ha conseguido en poco tiempo superar su etapa televisiva (Cheers) y se ha convertido en un actor de tomo y lomo, como pudo comprobarse, por ejemplo, en ‘Mi padre’ (1989), de G.D. Goldberg, y ‘Un toque de infidelidad’ (1989), de Joel Schumacher, entre otras apariciones suyas. Junto a los ya consagrados Goldberg y Danson figura un plantel de secundarios verdaderamente excelente dando vida a unos personajes entrañables , el único que tal vez desentona del conjunto es un joven negro que parece salido directamente de algún soap opera televisivo y que, por supuesto, sobra totalmente en el esquema general de la trama. La dirección de Benjamin se limita a cumplir con su cometido de un modo artesanal, poniendo en imágenes sin estridencias una historia que se sostiene por sí misma en virtud de un aceptable guión y de la ajustada labor de todos los intérpretes. Con todo, Made in America es una comedia que sin duda sobresale de la tónica general de lo que ha dado de sí el género en los últimos años y remite, aunque tímidamente, a épocas más gloriosas del cine.

Recién nacido y ya coronado, de Robert Young, es una producción británica que hace recordar con nostalgia la época dorada de la comedia cinematográfica de ese país. El cine cómico inglés despertó en los años 50 de la mano de la productora Ealing y de directores de la talla de Alexander Mackendrick o Charles Crichton , estas películas, cuya trama se basaba invariablemente en el desarrollo hasta las últimas consecuencias de un supuesto argumental descabellado, significaron en su momento una verdadera innovación dentro del género cómico, y su estilo ha continuado influyendo en Gran Bretaña hasta nuestros días, como han demostrado posteriormente algunas obras firmadas por Richard Lester y la totalidad de la filmografía del grupo Monthy Python.

Aunque la propaganda relaciona Recién nacido y ya coronado con Monthy Python, la referencia más directa que se puede detectar en este película, aparte de a las realizadas anteriormente por su director (‘El mundo está lleno de hombres casados’, 1979, por ejemplo) es a la última obra de Charles Crichton, ‘Un pez llamado Wanda’ (1988), en la que, igual que en ésta, colaboraron algunos de los antiguos miembros del desaparecido grupo anglonorteamericano. De forma similar a aquella película, y como en las añejas comedias de la Ealing, aquí un supuesto descabellado y una serie de equívocos cuya confusa lógica es asumida rápidamente por el público conducen a una serie casi ininterrumpida de gags a cuál más divertido, que en realidad constituyen la razón de ser de todo el producto. La sobresaliente labor interpretativa de los actores, encabezados por un insuperable Rick Moranis (un actor cada vez más en alza, a pesar de las críticas desfavorables de que ha sido objeto) y un sensacional Eric Idle, felizmente rescatado del extinto Monthy Python, amén de una eficientísima labor de dirección por parte de Young, llevan a buen puerto una trama de lo más disparatada y, desde luego, absolutamente hilarante.

[ATRAS]