DEL AMOR Y DE LA MUERTE

(‘La Gaceta de Canarias’, 12-XII-1993)

 

SOMBRAS EN UNA BATALLA

 

TITULO ORIGINAL: Sombras en una batalla

NACIONALIDAD: España

FECHA:1993 DURACION: 94 min., COLOR

DIRECTOR: Mario Camus

INTERPRETES: Carmen Maura, Joaquim de Almeida, Fernando Valverde, Sonia Martín

 

 

            ¿Pueden coexistir el amor y la muerte en un mismo contexto? La teoría psicoanalítica presume que así es, pues Freud explica todos los actos del ser humano a través de una dialéctica entre los impulsos eróticos y los tanáticos, los impulsos de vida enfrentados a los de muerte, las pasiones de ‘amor’ y ‘odio’ de Spinoza y Descartes. Por otro lado, está claro que la sociedad del siglo XX se sustenta más en la violencia que en la paz (se habla, por ejemplo, de ‘períodos de entreguerras’, como si lo bélico fuera lo normal, y lo pacífico la excepción). Los medios de comunicación de masas contribuyen a divulgar la cotidianeidad de la violencia a través de películas y series televisivas, ¡y luego hay quien se extraña de que los niños de diez años se asesinen entre sí o de que la pesadilla del terrorismo no se acabe nunca!.

            La última realización del director español Mario Camus, ‘Sombras en una batalla’, desarrolla la temática arriba expuesta mediante una historia sencilla, real como la vida misma. En la trama fílmica se entremezcla hábilmente un triángulo amoroso con un argumento de thriller en el que se hace referencia a la problemática reinserción social de los terroristas arrepentidos, así como al peligro que éstos corren de ser objeto de venganza por parte de sus antiguos camaradas. El caso real de Loles es recordado continuamente y sin ningún tipo de metáforas evasivas. Con ello Camus vuelve a su temática favorita de cómo las experiencias amargas reinciden sobre la vida de las personas sin que éstas sean verdaderamente libres de controlar su destino ; el recuerdo de ‘La vieja música’ (1985) sigue vivo en el realizador, y de hecho los avatares de Carmen Maura en la película que aquí se comenta tienen bastante relación con los de Federico Luppi en aquel film.

            Mario Camus ha sido considerado por algunos críticos como un director anodino e impersonal. Sin embargo, sus inicios en el 7o Arte están vinculados al llamado ‘nuevo cine español’. Se diplomó en la Escuela Oficial de Cine tras realizar diversos cortometrajes, entre los que destaca ‘La suerte’ (1963). Sus primeros contactos con el largometraje fueron de la mano del productor Ignacio F. Iquino, con ‘Los farsantes’ y ‘Young Sánchez’, dos interesantes muestras de cine realista estrenados en 1963. Es precisamente esta línea de crítica social la que ha distinguido especialmente a este prolífico realizador, que, aparte de llevar a cabo diversos encargos para televisión (‘Conozca Vd. España’, ‘Curro Jiménez’, ‘Fortunata y Jacinta’, etc.), ha practicado casi todos los géneros cinematográficos. En su obra se encuentran comedias policíacas (‘Muere una mujer’, 1964), comedias sentimentales (‘La visita que no tocó el timbre’, 1964), dramas de acción (‘Con el viento solano’, 1965) y hasta comedias musicales con Raphael o Sara Montiel de estrellas. El resultado de esas películas ha sido variable, sobre todo en función de la calidad de los guiones, pero lo que nunca ha podido negarse es el buen oficio de Camus como director y su habilidad para sacar partido de los actores y actrices. De todas formas, este realizador ha conseguido, tras su paréntesis comercial, recuperar gran parte de su prestigio primigenio con algunas buenas adaptaciones de obras literarias como ‘Los pájaros de Baden-Baden’ (1975), ‘La colmena’ (1982) o ‘Los santos inocentes’ (1984), entre otras.

            Sombras en una batalla se distingue sobre todo por un gran guión que sabe combinar sabiamente los momentos melodramáticos con los trágicos, sin exagerar ninguno de ellos. Desde luego es complicado tratar un tema tan espinoso como el de esta película de una forma tan elegante y ecuánime como aquí se hace. Si acaso, habría que reprocharle la utilización, en ocasiones, de unos diálogos demasiado explícitos, como queriendo reasegurar al espectador en algunos puntos de vista que ya las imágenes hacen evidentes. Constituye un indudable acierto, por otra parte, el hecho de no haber tratado el argumento de una manera emocionante, con suspense, sino haber mantenido en todo momento, por el contrario, una cierta ‘distanciación’ brechtiana sobre los luctuosos acontecimientos que se narran, evitando cualquier identificación de la audiencia con personajes o situaciones, facilitando así una toma de postura crítica.

            También hay que destacar el soberbio plantel de actores y actrices de la cinta, excelentemente dirigidos en todo momento por Mario Camus, quien siempre hace gala de un comedimiento que evita todo tipo de sobreactuación (estilo ‘impersonal y anodino’ lo llamarían algunos). Carmen Maura, soberbia como siempre, compone un personaje verdaderamente atormentado, sin caer nunca en el ridículo que su papel está casi siempre rozando. Por otro lado, el hecho de que Camus haya trabajado en sus inicios como guionista de algunas películas de Carlos Saura (de ‘Los golfos’, 1959, y ‘Llanto por un bandido’, 1963, concretamente) se deja notar en su manera de tratar el paisaje castellano en algunos planos de conjunto dignos de verse.

             Hay que hacer obligada referencia, aparte de esto, a la relación que Sombras en una batalla guarda con dos películas de temática emparentada que le precedieron. En primer lugar está ‘Paisaje después de una batalla’ (1970), de Andrzej Wajda, que examina de forma poética y alegórica los rescoldos de injusticia que quedaron pendientes tras terminar la 2a Guerra Mundial, y en segundo ‘Caza humana’ (1970), de Joseph Losey, cuyo argumento, más afín al de la película que aquí se comenta, describe el asedio de un hombre debido a circunstancias que escapan a su control. El título original de esta cinta, Figures in a Landscape (Figuras en un paisaje) remite directamente al del film de Camus.

[ATRAS]