SOLEDADES COMPARTIDAS

(‘La Gaceta de Canarias’, 19-XII-1993)

 

ALGO PARA RECORDAR

 

TITULO ORIGINAL:  Sleepless in Seattle

NACIONALIDAD:  USA

FECHA:  1993 DURACION: 100 min., COLOR

DIRECTOR:  Nora Ephron

INTERPRETES:  Tom Hanks, Meg Ryan, Bill Pullman, Ross Malinger

 

 

La comedia cinematográfica norteamericana tuvo su época dorada en la década de los 20 y principios de los 40. Sophisticated comedy se dio en llamar a ese género que, mezclando hábilmente lo cómico con lo sentimental, sirvió de lucimiento a genios del 7o Arte de la talla de Howard Hawks, Leo McCarey y, sobre todo, el gran maestro Ernst Lubitsch. La serie toca a su fin con las comedia dirigidas por Preston Sturges, quien, en filmes como ‘Las tres noches de Eva’ (1941) o ‘Los viajes de Sullivan’ (1942), puso en práctica el procedimiento que Sacha Guitry denominó na- rratage, consistente en un desarrollo inusitado del humor verbal, un estudio pormenorizado del ritmo cómico y una caracterización disparatada de los personajes secundarios. Las entrañables películas de Frank Capra, con su sincero optimismo crítico, cierran esta brillante etapa del cine yanqui.

            Los años 50 significan la introducción en las comedias americanas de un nuevo ingrediente argumental: la crítica feroz al american way of life. A los autores anteriormente citados se unen George Cukor con su ‘comedia psicológica’ y Billy Wilder con sus sátiras destructivas, amén de los elegantes divertimentos, no exentos de crítica social, de Donen, Minelli, Edwards, Quine y Tashlin. Aquí termina el esplendor de la comedia cinematográfica ; a partir de los años 60 empieza el declive creativo con la sex comedy, de valor artístico cada vez más bajo, para acabar en el género de pura evasión en que se han terminado convirtiendo, salvo honrosas excepciones, las comedias en la actualidad. El panorama se presentaría bastante desolador si no fuese porque de cuando en cuando surgen realizadores dentro de la industria hollywoodiense que, intentando rememorar pasadas glorias de la comedia, llevan a cabo productos de cierto interés, como es el caso de la película que aquí se comenta.

La directora de ‘Algo para recordar’, Nora Ephron, no oculta su admiración por aquellas añejas comedias, y su película se configura como un homenaje a todas ellas, en especial al género de la comedia sentimental que se practicó con tanto éxito durante la década de los 50 y parte de los 60. El referente directo de esta película es ‘El noviazgo del padre de Eddie’ (1963), de Vincent Minelli, considerada por muchos como uno de los testimonios más lúcidos y agudos sobre la burguesía americana ofrecidos jamás por el cine. El film de Ephron constituye en cierto sentido un remake de aquella cinta, pues su base argumental es más o menos la misma: un niño intenta buscarle novia a su padre, que ha enviudado recientemente. Pero las referencias a la comedia clásica no se quedan ahí, pues hay también una cita expresa a ‘Tú y yo’ (1939), de Leo McCarey, otro clásico, y el protagonismo que en cierto momento adquiere el Empire State Building de Nueva York remite asimismo a ‘La luna es azul’ (1953), film con el que Otto Preminger contravino por primera vez el Código Hays y su absurdo puritanismo moral.

La realización de Nora Ephrom en Algo para recordar está totalmente a la altura de las circunstancias. Más que un homenaje al cine clásico norteamericano, esta película constituye una auténtica recreación de aquellos mitos, sabiamente adaptados por los guionistas a la actualidad de los años 90 y a unos criterios morales radicalmente distintos de los que reflejaban los modelos originales. Especialmente destacable resulta la dirección de actores. Ephron ha conseguido sacar unos registros increíbles de un actor por lo general mediocre como Tom Hanks, quien vuelve a hacer pareja con Meg Ryan tras su intervención en ‘Joe contra el volcán’ (1990), interesante realización de John Patrick Stanley. Su compañera, por otra parte, actualmente una de las actrices más solicitadas de Hollywood, demuestra en este film nuevamente su gran versatilidad y registro dramático, que el público de todo el planeta ha tenido sobradamente ocasión de comprobar desde su primera aparición en las pantallas en ‘Ricas y famosas’ (1981), a las órdenes de George Cukor.

[ATRAS]