¡VIVAN LAS CAENAS! (‘La Gaceta de Canarias’, 16-I-1994)

 

TODOS A LA CARCEL

 

TITULO ORIGINAL: Todos a la cárcel  

NACIONALIDAD:  España

FECHA:   1993 DURACION:  98 min., COLOR

DIRECTOR: Luis García Berlanga 

INTERPRETES:  José Sazatornil, Agustín González , José Sacristán, Juan Luis Galiardo

 

 

            Este país, decididamente, adolece de falta de memoria histórica ; nadie parece acordarse de la dictadura franquista ni de los que entonces fueron encarcelados por motivos políticos. Hasta hace relativamente poco tiempo se utilizaban esas temporadas pasada a la sombra por culpa de la intolerancia como mérito para el acceso a las jerarquías políticas o sindicales, por la vía democrática, claro. Todo eso se ha ido olvidando, aparentemente, y una película como la que aquí comentamos no hará, por suerte o por desgracia, sangrar viejas heridas y sólo servirá de inocente divertimento a los jóvenes y a los no tan jóvenes. Casi nadie entenderá su mensaje subliminal, tan claro, por otra parte, para el que quiera fijarse, como en anteriores realizaciones de su director, Luis Ga Berlanga.

            Berlanga es uno de los pocos directores españoles que han obtenido resonancia internacional. Sus comienzos en el 7o Arte están ligados a la personalidad de su compañero de estudios Juan Antonio Bardem, con quien codirigió su primer largometraje, ‘Esa pareja feliz’ (1951), una curiosa muestra de la descripción de la España contemporánea en clave de humor donde ya se van definiendo algunas de las constantes de su cine y que se convirtió en objeto de culto por parte de los cinéfilos españoles de la época. Se trataba de una mezcla de sainete y de film neorrealista a la italiana. El éxito de esa película permitió a este realizador rodar, con un guión escrito en colaboración con Bardem, ‘Bienvenido, Mr. Marshall’ (1952), con el que Berlanga inició su carrera internacional. Era una sátira a la vez realista y poética acerca de la ayuda americana y el Plan Marshall. Seguidamente realizó ‘Novio a la vista’ (1956), un divertimento cómico bastante influido por el realizador francés Jacques Tati, considerada como una de sus obras más íntimas y personales.

            La segunda etapa dentro de la evolución artística de Berlanga se inicia a partir de su colaboración con el guionista Rafael Azcona en ‘Se vende un tranvía’ (1961), un corto para televisión donde ya afloraban algunos de los elementos que se consolidarían ese mismo año con ‘Plácido’, una de sus obras más acabadas, cuyo humor, corrosivo más que negro, daba paso a una despiadada crítica social y humana de la realidad española del momento. A partir de su siguiente film, ‘El verdugo’ (1963), premiado en Venecia, Berlanga comenzó a tener serios enfrentamientos con la censura franquista. Se le impidió rodar varios guiones y tuvo que ganarse la vida enseñando en la Escuela Oficial de Cinematografía. Unicamente pudo hacer cine en el extranjero ; entre aquellos títulos descuella ‘Tamaño natural’ (1973), filmada con capital francés y actores del país galo, que siempre ha acogido con cariño a los cineastas españoles con problemas.

            Con la democracia, Berlanga vuelve a España a realizar ‘La escopeta nacional’ (1978), exitosa y aguda sátira de los últimos años de la dictadura, seguida por dos secuelas: ‘Patrimonio nacional (1980) y ‘Nacional III’ (1981). Las películas de la última época de este director intentan recuperar su manera tradicional de hacer cine, aunque adaptándola a las nuevas circunstancias que vive el país, ‘Todos a la cárcel’, su último producto por el momento, incide en esa línea estética. De hecho, muchas de las ideas desarrolladas en este film hacen referencia más o menos directa a anteriores realizaciones. Así el personaje representado por José Sazatornil ‘Saza’ es parecido al encarnado por Cassen en ‘Plácido’, y toda la idea del guión remite, aunque referida a un contexto muy distinto, a aquel film. Igual que allí se satirizaba despiadadamente a las instituciones benéficas mediante un personaje que es manejado por unos y por otros sin que nadie escuche lo que tiene que decir, aquí ocurre algo parecido en esa rocambolesca cena de antiguos represaliados políticos en una moderna prisión.

            Hay quien dice que el cine más reciente de Luis Ga Berlanga, cuya valía fue finalmente reconocida de manera oficial nombrándosele director de la Filmoteca Nacional, no hace más que dar fe de la decadencia creativa de este cineasta, que no hace, según algunos críticos, más que repetir hasta la saciedad fórmulas expresivas ya caducas ; hasta ha llegado a comparársele con el nefasto Mariano Ozores. Todo esto no son, en opinión de quien esto escribe, más que exageraciones sin mucho sentido. Es posible que las últimas creaciones de este director, como es el caso de Todos a la cárcel, no estén entre lo mejor de su filmografía, pero resulta innegable que en ellas Berlanga demuestra una personalidad artística, un dominio del medio y un saber hacer muy superiores a lo que se suele encontrar entre los realizadores españoles de la nueva hornada.

             Sobre todo asombra la facilidad que tiene este realizador de sacar adelante escenas en principio caóticas, con multitud de actores y figurantes circulando por la pantalla entre una maraña de historias y subhistorias que se entrecruzan, y todo ello con muy pocos cambios de plano. Berlanga es, sin duda, el gran maestro español de plano-secuencia y de la coreografía. También es capaz de sacar el máximo partido del elenco artístico, consiguiendo un trabajo magnífico de actores y actrices que han dado un resultado mediocre en otras producciones españolas. En conjunto, por tanto, Todos a la cárcel resulta, además de sumamente interesante, al igual que todas las obras de su director, un film muy recomendable para toda clase de audiencias.

[ATRAS]