UNO PARA TODOS, TODOS PARA UNO

(‘La Gaceta de Canarias, 10-IV-1994)

 

LOS TRES MOSQUETEROS

 

TITULO ORIGINAL:  The three Musketeers

NACIONALIDAD:  USA

FECHA:   1993 DURACION:  103 min., COLOR

DIRECTOR:  Stephen Herek

INTERPRETES:  Charlie Sheen, Kiefer Sutherland, Chris O'Donnell, Oliver Platt

 

 

            La primera versión cinematográfica de la famosa trilogía novelística de Alejandro Dumas fue ‘D’Artagnan’ (1921), de Fred Niblo, con una de las más recordadas actuaciones del mítico Douglas Fairbanks. Esta película fue inmediatamente satirizada por Max Linder en ‘Los tres mosqueteros’ (1922), burlándose más que nada del supuesto amaneramiento de aquel actor. Posiblemente sea esta historia la que más versiones ha tenido en toda la historia del Séptimo Arte ; olvidando seguramente alguna se pueden citar adaptaciones por los siguientes directores, todas ellas con el mismo título: Allan Dwann (1939), George Sidney (1948), Bernard Borderie (1962) y Richard Lester (1973). Esta última cinta constituye la primera parte de una trilogía fílmica que se completa con ‘Los cuatro mosqueteros’ (1974) y ‘El regreso de los mosqueteros’ (1989). Además habría que consignar ‘D’Artagnan contra los tres mosqueteros’ (1964), de Fulvio Tului, ‘D’Artacán y los tres mosqueperros’ (1982), de Luis Ballester, serie de dibujos animados para televisión, y diversas versiones burlescas, entre ellas la mexicana ‘Los tres mosqueteros’ (1942), de Miguel M. Delgado, con el inefable Mario Moreno, ‘Cantinflas’, en el papel principal.

            El relato novelesco de Dumas, aunque se basa libremente en una época histórica determinada, no se adapta demasiado a la realidad de los hechos auténticos. En este caso se trata de los acontecimientos que condujeron a la consolidación del régimen absolutista en Francia, donde jugaron un papel primordial las relaciones personales entre el rey Luis XIII y su consejero el Cardenal Richelieu. La novela describe a este último como un personaje ambicioso y despiadado que pretendía traicionar al rey para convertirse a su vez en soberano, y para ello procedió a atacar de frente al Cuerpo de los Mosqueteros, principales defensores de Su Majestad. El Richelieu histórico, sin embargo, fue, en constante colaboración con Luis XIII desde 1624, el máximo artífice de la fortaleza del Estado francés, controlando a los hugonotes y a los aristócratas recalcitrantes. De hecho, el cardenal creó, a imitación del rey, otro Cuerpo de Mosqueteros para su guardia personal, y ambas unidades no eran rivales entre sí, ni muchísimo menos. Todo lo contrario, por tanto, de lo que las novelas de Dumas (y las películas) presentan.

            La versión actual de ‘Los tres mosqueteros’ ha sido abordada por el director Stephen Herek, autor con anterioridad de sólo dos largometrajes. ‘Critters’ (1986), una película de ciencia-ficción de serie B con alguna originalidad argumental, gozó en su momento de cierto éxito, lo que impulsó a los productores a lanzar a las pantallas una secuela, ‘Critters II’ (1988), de Mick Garris, que carecía por completo de todas las virtudes del modelo. Le siguió ‘Las aventuras de Bill y Ted’ (1989), un nuevo intento de ciencia-ficción de bajo presupuesto que en el fondo no era más que una versión descafeinada y sin mucha gracia de ‘Los héroes del tiempo’ (1981), de Terry Gilliam ; este film fue igualmente objeto de una secuela, dirigida asimismo por otro director. Los tres mosqueteros parece constituir el primer intento de su realizador de llevar a cabo un proyecto cinematográfico de gran presupuesto, con una historia bastante más ambiciosa que en sus anteriores producciones y con mucha mayor libertad de acción.

            Stephen Herek, tanto por esta película como por sus antecesoras, se ha desvelado como un competente artesano, perfectamente capaz de llevar a buen puerto cualquier proyecto que le sea encomendado. Esa característica le priva de tener alguna personalidad creadora, a menos que sus realizaciones posteriores hagan pensar lo contrario. De todas formas, no se trata necesariamente de un rasgo negativo ; Hollywood, como es bien sabido, y debido a la singular estructura industrial en que se sustenta, siempre se ha hecho notar por la profusión de directores que se han limitado a obedecer las órdenes que recibían de la superioridad, en este caso de las productoras, verdaderas ‘amas’ de todo el tinglado. Algunas películas hoy míticas, como es el caso de ‘Lo que el viento se llevó’ (1939), de Victor Fleming, o ‘Casablanca’ (1942), de Michael Curtiz, entre otras muchas, jamás habrían sido terminadas si ello hubiese dependido exclusivamente de la decisión de un director concreto y no hubiese habido intereses comerciales de por medio.

            La nueva versión de Herek del mito de Dumas guarda todas las características típicas del cine de género, especialmente del de capa y espada: acción sin tregua, maniqueísmo, etc. A todo ello se añaden los comunes defectos de este tipo de películas, especialmente de las provenientes de estudios norteamericanos ; el hecho, por ejemplo, de que, según puede verse, en la Francia del siglo XVII se redactasen los carteles en inglés suele pasar desapercibido para la mayor parte de la audiencia, y sin embargo es un fallo bastante evidente: como mínimo constituye un grave error de ambientación. Con todo, esos pequeños deslices se pueden encontrar igualmente en todas las anteriores versiones de esta historia (incluyendo la de Richard Lester, la más ambiciosa por el momento) ; no hay que darle, pues, demasiada importancia. Sí resulta bastante chocante, en cambio, que, por ejemplo, uno de los guardaespaldas de Milady de Winter sea un oriental que parece salido de cualquier película de kung-fu, con un dominio absoluto de las artes marciales. Las concesiones a la galería, en opinión de quien esto escribe, deberían tener ciertos límites.

                Con todo, y salvando defectos inevitables, puede decirse que Los tres mosqueteros de Stephen Herek es una película de consumo más que digna. La planificación es la adecuada, y la dirección artística también cumple, dentro de lo que cabe. Sobre todo ha sido sobremanera acertado el casting ; todos los participantes cumplen aceptablemente con su respectivo papel, sin brillar demasiado ninguno de ellos. Los mayores defectos de esta versión están a nivel de guión ; el argumento original de Dumas ha sido variado en distintos puntos para simplificar la trama y adaptarla a las dos horas escasas de metraje, pero ello no ha afectado demasiado al espíritu general de la narración. Sí que le han afectado, sin embargo, todas las referencias a películas de aventuras más o menos éxitosas de la actualidad, como ‘En busca del Arca perdida’ (1981), de Steven Spielberg, y alguna más de la serie de Indiana Jones ; todas esas añadiduras, aunque coadyuvan –quién lo duda- al éxito de taquilla, nada aportan al valor artístico de la cinta.

[ATRAS]