COMUNICACION DE MASAS E IMPERIALISMO YANQUI
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CONSIDERACIONES
CRÍTICAS
Como ya apuntábamos al principio de esta reseña, el libro de
Herbert I. Schiller refleja claramente el modo de pensar y las
preocupaciones de la época en que fue escrito. Es un producto más de la contracultura
de finales de los años 60 ; sus conclusiones pseudo-utópicas al modo
marcusiano así lo atestiguan. En definitiva, podemos decir que los
planteamientos del autor son básicamente los mismos que los que hizo
Herbert Marcuse por la misma época, que podríamos resumir en dos puntos: a)
Distribución no opresiva de la escasez b)
Organización racional de una sociedad industrial plenamente
desarrollada, es decir: -
Desarrollo instintivo no-opresivo -
Prevalente satisfacción de las necesidades humanas (sin fatiga). -
Establecimiento de la abundancia para todos -
Disminución
y descentralización del poder -
Liberación
de la imaginación y potenciación de la fantasía -
etc. El
transcurso de los años ha visto frustradas la gran mayoría de nuestras
esperanzas de aquella época ; la utopía sigue, pues, siendo utopía a
pesar de los pesares. Sin embargo, tampoco han ido tan mal las cosas
existiendo más o menos igual que entonces las radiodifusiones y
televisiones públicas, y la influencia norteamericana sigue manteniéndose
en los mismos niveles: inundar el mercado con sus programas televisivos y
sus películas, pero sin acabar con la producción autóctona de los países
‘invadidos’: en España, sin ir más lejos, están teniendo
actualmente cada vez más éxito los ‘culebrones’ procedentes de
Latinoamérica (¡del Tercer Mundo, sí! Schiller jamás lo hubiera
imaginado), y como sigan así, van a terminar desbancando a los
norteamericanos, El libro de Schiller se caracteriza, a nuestro parecer,
por decir verdades a medias. Sólo aporta los datos que le interesan, y
nunca los contrasta con otras opiniones sobre el tema. Así, por ejemplo,
en relación con el asunto de la influencia socializadora y culturizadora
de los mass media y su posible
influencia en la ‘idiotización’ de la sociedad de masas, Lazarsfeld
y Merton se hacen la misma pregunta que nuestro autor: “¿Es
verdad que los responsables de los medios de comunicación de masas
comercializados se han dejado atrapar en una situación en la que no
pueden elevar radicalmente el nivel de sus productos, sean cuales sean sus
preferencias personales?” La
respuesta a que llegan estos investigadores es radicalmente opuesta a la
de Schiller: “Es posible que los
standards de formas de arte producidas por un pequeño grupo de talentos
creadores, para un público reducido y selectivo, no puedan ser aplicados
a formas de arte producidas para el gran público por una industria
gigantesca”. Se refieren como prueba al general rechazo (por parte
del público, y no por parte de las compañías multinacionales)
con que se suelen encontrar los que intentan realizar experimentos de
mejorar el nivel cultural de las emisiones radiofónicas y televisivas, y
concluyen: “Es
muy probable que las soluciones que se proponen para estos problemas
broten de la fe, en vez del conocimiento. La mejora de los gustos de
masas, a través de la mejora de los productos de arte de masas, no es una
cuestión tan simple como creemos”. En
cuanto a lo de definir la ‘guerra fría’ y la carrera armamentística
(en la cual, por supuesto, juegan un papel primordial las comunicaciones)
como un intento por parte de los militares de EE.UU. por conquistar el
planeta –incluyendo su propio país- de una forma indirecta, creemos que
entra en el género de la política-ficción.
Pues, efectivamente, ni los norteamericanos han hecho otra cosa, que
nosotros sepamos, que establecer algunas bases estratégicas en algunos países
(controlando algunos gobiernos, eso no se puede negar, y es censurable),
ni su tecnología electrónica ha sido impuesta en ninguna parte, como
afirma Schiller. De hecho, ahora son los japoneses los que se
llevan el gato al agua en ese terreno. Como resumen final podemos decir
que el libro del Schiller, aunque aporta algunos datos interesantes, no es
en absoluto de fiar en cuanto a su objetividad
informativa, ya que oculta en ocasiones parte de la verdad. Por otra
parte, observamos un desequilibrio entre lo que nos promete el título (un
análisis del papel de los medios de comunicación de masas en las
supuestas actividades imperialistas norteamericanas) y lo que sacamos de
su lectura: algunos datos sobre el complejo
militar-industrial y una exposición de la ideología del autor en lo
referente a la utilización de los ‘medios’. Ambas partes son
independientes ; a veces da la impresión de haber cambiado de libro, y no
hay ninguna unidad de conjunto. ____________________________________ LAZARSFELD,
Paul F, y MERTON Robert K., 1969, “Comunicación de masas, gusto popular
y acción social organizada”, en VARIOS, La industria de la cultura, Madrid, Alberto Corazón, pp. 262 ss. |