Conclusiones
Althusser incide en este artículo en el que constituye el problema esencial en toda su obra, y a la vez su descubrimiento principal. Al igual que él había preconizado una 'vuelta a Marx' mediante un estudio exhaustivo de las fuentes del marxismo, se congratula aquí del similar esfuerzo realizado por Lacan por un redescubrimiento de Freud, una vuelta a las fuentes del psicoanálisis. Porque al igual que él había hecho una tajante distinción entre el Marx juvenil, el Marx en desarrollo y el Marx maduro, destruyendo así la largo tiempo aceptada y difundida falacia del Marx 'humanista', Lacan destruye a su vez al Freud 'psicologista'. La
teoría de Lacan acerca del lenguaje como estructura del inconsciente se
encuentra implicada en el marxismo, ya que el lenguaje, según éste, no
es una superestructura. Para Lacán, la 'alienación' no es otra cosa que
un "deseo del Otro, del objeto". Este objeto es
precisamente lo que busca el psicoanálisis, y la práctica
revolucionaria, la superación por el sujeto de su trabajo alienado, sólo
se puede lograr a través del objeto que soporta su valor, es decir, lo
que Marx llamaba el "fetiche", anticipándose al psicoanálisis. Insistiendo
en el concepto de 'alienación', vemos cómo en Descartes ("pienso,
luego existo"), conciencia y sujeto coinciden. Esto denota, según
Lacan, el ser de un fracaso: “tengo la angustia de la castración al
mismo tiempo que la considero imposible". Los filósofos de todos
los tiempos han asumido la función de suturar esta brecha del sujeto,
"echar un cerrojo a la verdad". Freud, afirma Lacan, se ha propuesto dar al inconsciente derecho a la palabra. Por falta de elaboración lingüística, el psicoanálisis se ha visto abocado desde un principio a la reducción del sujeto al 'YO', lo cual entraña evidentes peligros. De hecho, dice Lacan, pensadores como Heinz Hartmann, con su 'yo autónomo', no han hecho otra cosa que adaptarse a la ideología de una sociedad, como la norteamericana, donde los valores se sedimentan según la escala del 'income tax'. El 'estadio del espejo' de Lacan intenta recordar la verdadera naturaleza del 'YO' en Freud. Por otro lado, varios pensadores han intentado relacionar entre sí las teorías de Freud con el marxismo. El más conocido es Herbert Marcuse, cuyo pensamiento, tan adaptado a la vida norteamericana ('american way of life') como el del anteriormente citado Heinz Hartmann, constituye una vulgarización tanto del marxismo como del psicoanálisis, que en cuanto a resultados prácticos en lo social sólo ha dado lugar a la ya desde un principio abortada 'contracultura'. Sólo hombres como Jacques Lacan y Wilhelm Reich han logrado restituir al pensamiento de Freud en el lugar que le corresponde. |