SIN PISTAS

TITULO ORIGINAL: Sherlock and me

NACIONALIDAD: GB

FECHA:1988 DURACION: 102 min., COLOR

DIRECTOR: Tom Eberhardt

INTERPRETES: Michael Caine, Ben Kingsley, Jeffrey Jones, Lysette Anthony

 

Sherlock Holmes es uno de los detectives más polifacéticos de la ficción. No contento con librar a la Inglaterra de principios de este siglo de una apreciable proporción de criminalidad, llegó hasta a resolver, desafiando las leyes del tiempo y con el nombre falso de Guillermo de Baskerville, un misterioso caso en un monasterio del siglo XIV (en El nombre de la rosa, de Umberto Eco). Y si nos pusiésemos a enumerar sus apariciones en el cine, no acabaríamos nunca ; baste citar su participación en películas de Herbert Ross, Terence Fisher y hasta Billy Wilder, entre otros. Incluso llegamos a verle durante sus años adolescentes, en ‘El misterio de la pirámide’, de Barry Levinson.

Esta vez, de la mano de Thom Eberhardt, el cine dedicado a este personaje riza el rizo. Se intenta llegar a las últimas consecuencias del asunto. Dado que el propio Conan Doyle, el autor de las novelas, afirma basarse en las memorias del Dr. Watson, se nos plantea lo siguiente: ¿y si éste se lo hubiera inventado todo para ocultar sus verdadera personalidad? En ese caso, él sería el que en realidad había resuelto los casos policíacos, y Sherlock sería un impostor, un simple actor que le servía de fachada.

Los guionistas de Sin pistas llevan este equívoco hasta el límite. Esto complica terriblemente la resolución del misterio que la película nos plantea, y de paso da ocasión a Michael Caine para llevar a cabo una de las mejores interpretaciones de su carrera. Y no le va a la zaga Ben Kingsley -a quien recordábamos por su excelente interpretación de Gandhi- el cual borda literalmente su papel del famoso Dr. Watson, que en este caso, conforme con la trama, ya no es el segundón que habíamos visto en otras apariciones de este personaje en la pantalla.

La película ha sido rodada en Inglaterra, en los estudios de la Rank Organization, aunque parece ser que es de producción (y puede que dirección) norteamericana. No obstante, hemos de decir que la reconstrucción del Londres victoriano no puede estar más conseguida, así como el ambiente que se desprende de la lectura de las novelas originales. Tal vez la única nota discordante que hayamos observado sea el personaje del inspector de policía, interpretado por un actor que nos resulta demasiado histriónico para nuestro gusto. Un error en el ‘casting’, o tal vez un efecto buscado.

En resumen, pensamos que Sin Pistas es una película digna de ser visionada. Y lo es no sólo por lo divertidos que pueden resultar los gags provocados por la equivocidad del personaje de Michael Caine, sino también por el indudable interés que suscita, en virtud de la pulcra realización del film, la trama policíaca en sí, digna émula de las ficciones literarias de Conan Doyle en las que se inspira.

[ATRAS]