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UTOPIAS (Un lugar en ninguna
parte) TITULO ORIGINAL: Running on
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USA FECHA:
1988 DURACION: 116 min., COLOR DIRECTOR: Sidney Lumet INTERPRETES: River Phoenix,
Christine Lahti, Judd Hirsch, Martha Plimpton Es
digna de la mayor consideración la habilidad que tiene el cine
norteamericano para convertir cualquier tema, por muy espinoso o
trascendente que éste pueda resultar, en un argumento de comedia (con o
sin música) o en un melodrama familiar. Eso es algo que nadie en el mundo
ha conseguido aparte de ellos, o al menos no con la misma eficacia y
profusión. Se les podría criticar, tal vez, que vulgarizan excesivamente
tales temas (lo que en si es verdad), pero también es innegable
que con la susodicha vulgarización han conseguido un sobrado número de
obras maestras para sorpresa y deleite del cinéfilo. La
película que vamos a comentar reúne las suficientes cualidades de
lo que acabamos de decir como
para captar nuestra atención ; la consideramos, en efecto, como un
ejemplo arquetípico de lo que podríamos denominar
“melodrama-familiar-con-mensaje-social” a la americana. Se trata de una de las candidatas a los Oscars de este año: ‘Un
lugar en ninguna parte’, de
Sidney Lumet. Su argumento es heredero de otras realizaciones
anteriores en la misma línea, de las que citaremos las dos más
conocidas: ‘Tal como éramos’ (1973), de Sidney Pollack, y ‘Rebelde
sin causa’ (1955), de Nicholas Ray ; podría decirse que es como una
mezcla entre ambas tramas, adaptada a los años 80. ¿Qué
queda en la actualidad de aquellos estudiantes radicales de los años 60?
¿Se habrán convertido, con el paso de los años, en ‘rebeldes sin
causa’? Preguntas como estas son las que se hace Lumet, quien, como es
sabido, perteneció en su día a aquella ‘izquierda exquisita’ que tan
bien retrata Tom Wolfe. Y el argumento del film está centrado más que
nada en lo que será de la siguiente generación -los descendientes
de aquellos revolucionarios- suponiendo
que sus progenitores sigan manteniendo vivos sus ideales a pesar
de los pesares. La conclusión que se saca es que hay personas que, sin
quererlo, se han anclado en un pasado utópico (de ahí el titulo),
y eso les hace irremisiblemente chocar con la dura realidad del presente. El
guión de esta película -aunque, por supuesto, constituye una vulgarización
melodramática de lo que realmente ocurre en el mundo- nos parece
hecho con inteligencia, y suministra multitud de claves (fílmicas e históricas) a los espectadores con nostalgia contracultural. Podría
incluso afirmarse que es a ese tipo de audiencia, los contemporáneos del
director, a quienes está dirigida la cinta y en quienes causará un mayor
impacto ; y hasta es probable que el público más joven sólo vea en el
argumento una vulgar historia de amor más o menos lacrimosa. La
dirección de Lumet es correctísima (tal vez demasiado académica y
distanciada) y de una profesionalidad fuera de toda duda.
Especialmente
de destacar es la dirección de actores y actrices, cosa por otra parte
habitual en este realizador, procedente del ámbito teatral, como es bien
conocido. Es una película diseñada y llevada a cabo sin mucho
entusiasmo, pero que probablemente dé el resultado apetecido por los
productores: ganar algún que otro Oscar o Globo de Oro. Evidentemente, su
director está ya muy lejos de aquellos tiempos en que llegó a adquirir
cierta fama de cineasta comprometido con filmes de la talla de ‘Doce
hombres sin piedad’ (1957) o ‘Serpico’ (1973), y ahora sólo es lo
que probablemente fue siempre, muy a su pesar: un sólido artesano. |