EL ESCANDALO BLAZE­

TITULO ORIGINAL:  Blaze

NACIONALIDAD:  USA

FECHA:  1989 DURACION:  105 ,COLOR

DIRECTOR:  Ron Shelton

INTERPRETES:  Paul Newman, Lolita Davidovich, Jerry Hardin, Gailard Sartin

 

Pese a lo que dice la propaganda y el título de la versión castellana, el argumento de ‘El escándalo Blaze’, de Ron Shelton, no se centra en absoluto en las relaciones (¿escandalosas? ¿por qué?) de la strip-teaser Blaze Starr con el gobernador del Estado de Louisiana. De hecho la bailarina (excelentemente interpretada por Lolita Davidovich) no es más que un personaje secundario -aunque primordial- de la película. El verdadero personaje central de la misma es el gobernador Earl K. Long (Paul Newman), un incansable luchador por los derechos humanos que hizo correr mucha tinta a principio de los años 60, y no única ni precisamente por sus devaneos amorosos.

Parece ser que en los USA empiezan ahora a darse cuenta de lo que estuvo en juego en aquella ‘década prodigiosa’, y de que mucho de lo que actualmente gozamos en cuanto a libertades no son más que los rescoldos de aquellos movimientos más o menos contraculturales. El cine también refleja esa mentalización, y no es por tanto de extrañar que proliferen cintas referentes a ese periodo histórico, unas más conseguidas que otras, por supuesto. El escándalo Blaze es una muestra de cómo se puede tratar la realidad histórica de una forma seria y respetuosa, y de paso conseguir un producto comercial digno. Y tal vez el mayor acierto en este sentido haya sido el de relegar el asunto amoroso a un segundo término, sin restarle la importancia que merece. El guión de esta película, en suma, está hecho con la cabeza, y eso siempre es de agradecer.

Por otra parte, también fue acertado el poner a Paul Newman en el papel principal, ya que su maestría en el ‘Método’ del Actor’s Studio le permite abordar con inusitada facilidad un personaje tan extraordinariamente complejo. Paul Newman ya tenía experiencia antes de esta película en interpretar personajes de este tipo ; Earl K. Long se parece bastante, por ejemplo, al juez Roy Bean (aquel otro incansable luchador que impuso la ley al otro lado del Pecos) de ‘El Juez de la Horca’ (1972), de John Huston, también encarnado por él y que previamente había sido ya interpretado por Walter Brennan en ‘El forastero’ (1940), de William Wyler.

La dirección de Ron Shelton, por otra parte, se inspira directamente en el estilo -distanciado, aunque complaciente- de Huston en aquel film. Ni siquiera parece una película de los años 80 (ni falta que hace). Sólo es un excelente trabajo profesional que puede que no pase a la historia del 7o Arte, pero que cumple perfectamente la misión que se propone: reflejar un hecho histórico con dignidad y buen gusto. Y eso, hoy en día, es mucho.

[ATRAS]