Los Signos del LEON y del CORDERO,

o el Secreto de Toulouse

(Toulouse, Capitale Mystique, J.C. Dénis, 1985, pp. 109-114

 

Iglesia de Saint Sernin, en Toulouse

NON EST IN TOTO SANCTIOR ORBE LOCUS

(No hay lugar más santo en el mundo)

 

            El célebre bajo-relieve, en el Museo de los Agustinos de Toulouse, representando dos Doncellas con un León y un Cordero, encierra el Gran Secreto de Toulouse.

            Dejando aparte el estudio estilístico, que revela la indudable maestría del artista, nos dedicaremos principalmente a descifrar su mensaje fabuloso. Pues hay que reconocer que existen pocos estudios sobre este tema que den satisfacción a la curiosidad del interesado.

            De forma elemental, inverosímil y, sobre todo, poco digna de la auténtica vocación de algunos historiadores de arte medieval –y en desacuerdo con la ciencia astrológica- no se titubea en afirmar que se trata simplemente de la ilustración de los signos zodiacales del León y del Cordero.

            Pues bien ; ambos signos están separados en el Zodíaco por una distancia y un ángulo tan importantes, que impiden formalmente toda afirmación de ese género: CORDERO, Tauro, Géminis, LEON.

            Por otra parte, este bajorrelieve, que fue probablemente concebido a la vez que el diseño de la Puerta Occidental de la Iglesia de Saint Sernin (San Saturnino), en Toulouse (véase X. Durliat), adornaba, según Daydé (Historia de St. Sernin y su tesoro, 1661), la Puerta de los Condes, en la misma. La inspiración, concepción y factura recuerdan la consola de 'La Lujuria', en la Puerta Miegeville, también en la citada iglesia. Sólo difieren las técnicas de expresión.

            Ninguno de dichos Signos, sobre esta parte de la iglesia, pueden ilustrar la parte astrológica correspondiente del cielo.

            Examinemos la obra con más rigor. De entrada observamos que las dos Doncellas presentan con las piernas la forma X de la constelación del Aguila.

            Sus pies reposan simétricamente:

§         al centro: sobre un elemento de techado, representando simbólicamente el 'techo del cielo', es decir, el Solsticio de Invierno

§         en los extremos: sobre una cabeza de león, imagen del pleno verano.

Se observa también que el pie que señala al Solsticio de Invierno está calzado, mientras que el pie estival está descalzo. Sentido relacionado con la oposición suplementaria del calor y del frío, de la luz y las tinieblas. Estos puntos notables del año se refieren todos al simbolismo solar: 'Nacimiento' del Sol en el Solsticio de Invierno y su 'Apoteosis' en el León estival, único signo zodiacal gobernado por el Sol. Recordemos, además, que en las 'figuras tetramorfas' el Aguila solsticial está siempre opuesta al León.

La constelación del Aguila en posición dominante indica, pues, astrológicamente un 'cambio solar' importante.

La inscripción del bajorrelieve dice: "HOC FUIT FACTUM T. TEMPORE JULII CAESARIS". por tanto, fue hecha en la época de Julio César, o sea entre 101 y 44 a.J.C. Ninguna abreviatura conocida responde a la letra T, y puede admitirse que su significado se impone por sí mismo. J. Lahondes parece ser el primero en proponer Toulouse.

No se trata, pues, del nacimiento de Cristo, sino de un acontecimiento astrológico que lo puede anunciar. En el 45 a.J.C. entra en vigor, efectivamente, la reforma del Calendario Juliano. Este nuevo años comienza el 25 de Marzo, que, por cierto, será retenido en la liturgia cristiana como Fiesta de la Anunciación. Concebido místicamente bajo el signo de Aries (Cordero), el Cristo nace nueve meses más tarde, el 25 de Diciembre, bajo la forma simbólica de un Cordero, en el signo de Capricornio. ¿No responde, pues, la Reforma Juliana al cambio de Era y al reajuste del Punto Vernal?

Efectivamente, la Era de Piscis precede de poco a la llegada de Jesús, y los primeros cristianos representaban usualmente al Cristo por la figura de un pez (I-Kh-Th-U-S), cuyas letras sgnificaban: IESOUS KHRISTOS THEOU UIOS SOTER (Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador). Se recordará que tanto Tertuliano como Zenón llamaba "pisciculli" (pececitos) a los neófitos cristianos. Asimismo, los primeros Apóstoles llamados por Jesús fueron pescadores.

Por tanto, según la tradición de los primeros cristiano, la llegada del Salvador estaba asociada a un 'suceso solar' capital, y no puede negarse que el cambio de Era, de ARIES a PISCIS, lo fue.

Por el signo de la cruz formado por las piernas de las Doncellas de la escultura se encuentra subrayada la importancia de la constelación del Aguila, que marca con precisión el nuevo Solsticio en la unión de Sagitario y Capricornio (antes capricornio y Acuario). Es ésta la razón del por qué el Solsticio de Invierno no está marcado por la cabeza de Capricornio, sino por un elemento simbólico (techo de cielo), que responde a la vez a la denominación de Acuario y de Capricornio, que aclaran su desplazamiento.

Pero continuemos nuestro análisis. Las dos Doncellas anuncian alegóricamente la llegada del esperado Salvador. Obsérvese que el velo de la Doncella con el León cubre parte del cuello, mientras que el de la Doncella con el Cordero lo descubre. Aquí encontramos la famosa oposición medieval de las 'dos hermanas': la Sinagoga y la iglesia. La primera se representa velada, y la otra descubierta. Según la frase de Sorgen, gran abate de St. Dénis, QUOD MOYSES VELAT, CHRISTI DOCTRINA REVELAT (Lo que veló Moisés, lo descubre la doctrina de Cristo), o sea, que la doctrina de la Iglesia aclara lo que oculta la Sinagoga. por ello, aparte del velo, la Sinagoga se suele representar con una venda sobre los ojos, para indicar que no supo reconocer la llegada del Salvador.

Aquí, pues, no se trata del Nacimiento de Jesús, sino de su anuncio, en el papel particular que representan cada una de estas Doncellas: la Sinagoga espera un Mesías 'fuerte y fiero, como un León', mientras que la iglesia recibe un Salvador 'dulce, como un cordero'.

Simultáneamente, la rodilla desnuda establece la relación cabalística GENU (rodilla)-GENUS (nacimiento, nobleza, linaje). Además, se sabe que el León era el símbolo del Judaísmo (Gen. 49:8). Al igual que en la vecina Puerta de Miegeville, donde en la consola de 'La Lujuria', que introduce los Capítulos del Antiguo Testamento, se representan otras dos Doncellas cabalgando en dos orgullosos Leones amaestrados por el joven Rey David, que los ha subyugado con su instrumento musical (Ap. 5:5): "No lloréis, he aquí quien ha vencido al León y a la Tribu de Judá".

Teniendo en cuenta el desarrollo de las Mansiones Zodiacales sobre la Iglesia de St. Sernin, dicho bajorrelieve, situado en la Puerta de los Condes, se encontraba en la Mansión VII, relativa a Piscis, es decir, en la de los Enemigos: INIMICI.

Es importante que, tanto en nuestro bajo-relieve como en el Escudo de Toulouse, el Cordero se representa 'pasando', es decir, en el sentido aparente de la marcha del Sol. Por el contrario, el León y la Doncella que lo porta 'marchan hacia atrás', mirando hacia el pasado.

Si bien la Doncella que representa a la Iglesia tiene las manos libres, en signo de quietud, la que significa la Sinagoga está, por el contrario, obligada a retener al León por las patas para que no se le escape. La hostilidad caricaturesca del animal explica el enfrentamiento decorativo de ambos animales, justificando plenamente su presencia y su función en la Mansión INIMICI (de los enemigos), o sea la de Piscis, reforzando el sentido simbólico de esta Era. Esta 'enemistad' se reencuentra con toda evidencia en la de Piscis (peces), tradicionalmente representados opuestos o invertidos cabeza-cola, tanto unidos por las cabezas como por las colas.

Es curioso observar, también, en este pequeño estudio cabalístico la siguiente interesante anotación: El León se denomina 'ARIE' en hebreo, lengua de la Sinagoga, y el Cordero 'ARIES' en latín, lengua de la Iglesia.

Así, el signo de la 'cruz' presentado con las piernas cruzadas de las Doncellas tiene un triple significado. Alude de inmediato a la constelación del Aguila, marcando el Solsticio de Invierno. La palabra occitana 'CAMBA' (pierna), que designa las piernas que forman la 'cruz', debe relacionarse cabalísticamente con el verbo occitan 'CAMBIAR', o sea, cambio de Era, pero a la vez cambio de Iglesia, puesto que ambas Doncellas tienen las piernas en cruz. La que representa la Sinagoga lleva la pierna derecha cubierta ; la que representa a la Iglesia la lleva desnuda, en el sentido del Sol. A la Era de la Sinagoga sucede, pues, la de la iglesia ; por ella esta última está desvelada, o 'desnuda'.

Podemos, ahora, acordar alguna realidad simbólica al texto del historiador tolosano Bertrans (De Gesti Thoulousanorum, 1515, f. 86), que explicaba así el enigma del bajorrelieve: "Se dice en los escritos de San Jerónimo que en tiempos de Julio César se manifestaron tres Signos en diversas partes del mundo. El Tercer Signo se verificó en Toulouse: dos Doncellas dieron a luz, una un León y la otra un Cordero, significando que en el Día del Juicio Final, el Señor se aparecerá como un León terrible para los réprobos, y como un Cordero pacífico hacia los justos ...".

Del texto anterior debemos tomar el hecho de que el tercer Signo, anunciando alegóricamente la llegada de Jesús, se manifiesta en Toulouse. Esto es de importancia capital, ya que no hemos dejado de atraer la atención sobre la importancia de la constelación del Aguila, aludida por la famosa X específica de la estatuaria tolosana. Ambas Doncellas efectúan este mismo Signo.

 Tal suceso, acaecido en la época de Julio César, demuestra que la entrada del Sol (y consecuentemente la de la Tierra) en la Era Piscis está unida a uno de esos tres Signos: la presencia de la constelación del Aguila sobre Toulouse.

Dicha observación solsticial auguraba, pues, paralelamente el Nacimiento de Jesús. por ello ambos personajes del bajorrelieve presentaban con sus piernas el signo particular X. En su limitación geográfica justifica plenamente el juego de palabras en occitan CAMBA-CAMBIAR, insistiendo en el papel eminente de la Villa de Toulouse.

Explica también, según la Gematría, la relación de TOLOSE = 77 con la famosa cruz occitana, CROTZ = 77, ilustrando esta constelación privilegiada. Al igual que con el Cordero de Dios, AGNUS DEI = 77, del escudo de Toulouse, en el centro de una cruz.

 

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Desarrollo celeste del Escudo de Toulouse

(simbolismo del Solsticio de Invierno)

 

La Cruz de la Constelación del Aguila

En el Solsticio de Invierno, esta cruz se sitúa sobre la Villa de Toulouse, en la vertical de St. Sernin.

Latitud del Toulouse: 43,5º en el hemisferio boreal, o sea, equidistante entre el Ecuador y el Polo Norte.

Nota: La estrella Altair forma el ojo del Aguila

 

Las Doncellas (Saintes Puelles) con los Signos del LEON y del CORDERO

Bajo-relieve de la Puerta de los Condes de la iglesia de St. Sernin (San Saturnino), hoy en el Museo de los Agustinos, en Toulouse

[ATRAS]