Introducción

 

            Con el ‘boom’ del cine amateur canario de los últimos años de la dictadura franquista y las expectativas políticas alimentadas con la transición a la democracia, se suscitó en el archipiélago un ambiente teórico-crítico de amplia resonancia ideológica que contagió el ámbito audiovisual de las islas.

En este entorno sociocultural surgió una iniciativa particular de un grupo de personas vinculadas al fenómeno cinematográfico, que propusieron una alternativa global a la situación del cine en Canarias, que más que un proyecto privado habría que calificar como un modelo de estrategia político-cultural de intervención en una realidad social determinada, modelo que no sólo resultaría insólito en la historia del cine de nuestro país. Dicho proyecto se denominó Yaiza Borges, nombre de un colectivo integrado por realizadores, críticos de cine y profesionales de la enseñanza residentes en Tenerife, que se formó a finales de 1979. Durante la década que este colectivo luchó activamente por llevar a cabo su programa, se dinamizó de tal manera la vida cinematográfica del archipiélago que, a pesar del fracaso esencial de su fin último, sus gritos en el desierto no dejaron de lograr que algunas de sus semillas propiciaran algunos frutos (y los que aún quedan por cosechar) en el ahora menos árido contexto audiovisual canario.

            En este limitado texto trataremos de analizar, aunque seguramente no todo lo profundamente que se requiere, la compleja historia y las aportaciones de este proyecto a las diversas áreas que se relacionan con el hecho cinematográfico y sus interacciones con otros hechos e instituciones de la realidad cultural, social y política del archipiélago. Aunque antes de proseguir el lector debe de estar advertido de que el autor de este escrito ha sido miembro de este colectivo y tal vez no consiga la suficiente imparcialidad en la exposición de los hechos, por lo que pedimos disculpas así como a los demás compañeros de Yaiza Borges por las ineludibles omisiones.

[ATRAS]